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Traición y Amor: El Regreso de Elena

Capítulo 1 

Palabras:714    |    Actualizado en: 09/07/2025

egida de la familia. Yo, Elena "Nena" Castillo, la verdadera heredera de este imperio textil, observaba desde un rincón, invisible como sie

todo. Sopló las velas de un pastel exageradamente grande y todos aplaud

tan sola? ¿No te

da", dije, con una sequ

a a mi lado, soltó un grito agudo, tropezó y el líquido helado se derramó s

or qué hic

lavaron en mí. Mateo fue el primero en c

n, Bren? ¿T

con un dedo tembloroso. "Solo quería ser

los "amigos" de la familia, los mismos que sonreían a m

su rostro una máscar

pate con Brend

era así conmigo. Exigencias,

mi voz sorprendentemente f

pie. "¡Todos vimos cómo la mirabas! ¡Est

da, dándole palmaditas en la espal

no fue su intención", dijo con una dulzura venenosa. "Pero

ga escapó de mis labios. "Pídele una disculpa. Ahora

ilo de sumisión que me ataba a este circo. Me enderecé,

ulparme por al

a mi padre, lueg

este imperio, como si f

da se apoderó

lencio repentino. "La verdadera dueña de Textiles Castillo, de est

i padre perdió

olo un empleado. Un gerente general con un sueldo gene

rdo se tensó. Sofía

Mateo, quien me mi

res hijo biológico de mi madre. Ella te crió, sí, pero no llevas su

imera victoria. Se quedó sin palabras,

otros, el escándalo era mucho

el brazo, su mano co

. Estás diciend

"Sabes que es la verdad. Y estoy cans

a mí, sus lágrimas se habían secado

usurró, su voz llena de veneno. "Vo

toda la noche, sonreí genuinam

talo,

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Traición y Amor: El Regreso de Elena
Traición y Amor: El Regreso de Elena
“La mansión de los Mendoza, un nido de falsedad, celebraba el cumpleaños de Brenda Flores, la favorita, mientras yo, Elena Castillo, la verdadera heredera, observaba desde las sombras. Mi padre, Ricardo, y mi madrastra, Sofía, la exhibían como un trofeo, y mi hermanastro Mateo la devoraba con la mirada. Entonces, Brenda se acercó a mí, fingiendo inocencia, y de repente, un grito agudo, un tropiezo deliberado, y el champán helado se derramó sobre ella. Cayó al suelo, y con lágrimas falsas, me acusó: "¡Nena! ¿Por qué hiciste eso? ¡Me empujó! Solo quería ser su amiga, pero ella siempre me ha odiado". Mi padre exigió una disculpa inmediata, pero me negué. No iba a disculparme por algo que no hice, ni a seguir jugando su vil circo. Les revelé la verdad: Ricardo es solo un empleado de mi madre, Carmen Castillo, la verdadera dueña de la fortuna, y Mateo, ni siquiera es hijo biológico de mi madre, sin derecho a heredar nada. La casa, el imperio, todo es de ella. El silencio fue ensordecedor. La furia de mi padre se desató, y en un arrebato, me empujó. Mi cabeza golpeó la mesa, y la sangre manchó el suelo, junto a los restos del pastel. Mi padre y Sofía me abandonaron a mi suerte, viéndome sangrar. En ese instante, supe que estaba sola contra todos. Pero justo cuando la desesperación me invadía, Juan, el mayordomo, apareció, como un ángel guardián. Su lealtad a mi madre superaba cualquier miedo. Me dio un teléfono desechable: "La señora Carmen sabía que esto pasaría". Y entonces, marqué el número de mi madre, la emperatriz, para contarle todo. "¿Qué te hicieron?", su voz, antes de hielo, se convirtió en fuego puro. "Voy para allá. Mi vuelo sale en dos horas. Es hora de sacar la basura, hija. Y lo vamos a hacer juntas". El juego ha cambiado.”
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