icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Distancia del Corazón

Capítulo 3 

Palabras:763    |    Actualizado en: 08/07/2025

impasible. No movió un solo músculo para ayudarme. Su frialdad era más dolorosa que cualquier golpe.

vestido elegante y una sonrisa radiante, pero se detuvo en seco al ver la escena. El parecido con las fo

déntic

ue Eva ha

ando mi humillación con una sonr

azándose a sus pierna

, pero luego su rostro se suavizó y acaric

o, vi una emoción en sus ojos. Era una mezcla de anhelo, sorpresa y una de

rró su nombre como

a había conocido. En ese instante, entendí que yo nunca había tenido una oportunidad. Siempr

ría y dura: yo no significaba nada. Mi sacrificio, mi paciencia, mi intento de constr

continuó como si nada hubiera pasado, pero ahora el centro de atención e

cía, con Isabela en el asiento del copiloto. Valeria iba en medio de ellas en el asiento trasero, acurrucada contra Isabela, mientras yo estaba arrinconada contra la ve

iza y oscura. De repente, un camión que venía en sentido contrario perdió el control. Leonardo dio un volanta

udo y cegador, y luego todo se volvió negro por un instante. Cuando recuperé la conciencia, el m

rnas. La sangre me corría por la cara. A mi lado, Valeria lloraba

" gritó

te ileso. Lo primero que hizo

Su voz estaba llena de

a su hija llorando,

está herida!" grit

el coche. La tomó en brazos con c

" preguntó Valer

ada fugaz, llena de fasti

vez más intenso. Empecé a perder el conocimiento de nuevo.

se muera. Así no vol

, en un coche destrozado bajo la lluvia, para morir. Mi último pensamiento fue un destello de todos los abusos, de cada palabra cr

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Distancia del Corazón
La Distancia del Corazón
“La pequeña mano de Valeria, de apenas cinco años, se estrelló contra mi mejilla con una fuerza inaudita. El golpe me tiró al frío suelo de mármol; "¡Mala! ¡Eres una mujer mala! ¡Tú mataste a mi mamá Eva!", chilló con un odio impropio de su edad. Sus acusaciones eran veneno cotidiano desde hace tres años, desde que llegué a esta casa para ser la esposa de Leonardo y el saco de boxeo de esta familia retorcida. Doña Carmen, la abuela de Valeria y mi suegra, observaba con una sonrisa apenas disimulada: "Déjala, Sofía, la niña solo está desahogando su dolor. Tienes que ser comprensiva" . ¿Comprensiva? Mi cuerpo era un mapa de moretones ocultos, mi espíritu estaba hecho pedazos. Recuerdo la noche del accidente, cuando Leonardo, al verme herida, me abandonó en el coche destrozado para salvar a Isabela, la mujer que era un fantasma vivo de su difunta esposa Eva. Esa noche, Valeria, mi hijastra, con una voz helada, le dijo a su padre: "Papá, déjala. Ojalá se muera. Así no volverá a molestarnos." Desperté en el hospital, y Leonardo, lejos de consolarme, me culpó de todo, minimizó mis heridas y me acusó de fingir. "Las heridas de Isabela son más graves. ¿Y a ti qué te pasa? Unos rasguños. Siempre exagerando, siempre buscando atención" , me dijo. En ese instante, algo se rompió dentro de mí. Ya no significaba nada. Recordé mi vida antes de Leonardo: pobre, sí, pero libre. Esta mansión era una jaula de oro. La paciencia se me acabó con la última humillación, cuando Valeria me envenenó con polvo de cacahuate, sabiendo mi alergia, y Leonardo me forzó a un lavado gástrico, sólo para decirme: "Todo estaba en tu cabeza. Has vuelto a montar una escena para culpar a una niña." Fue entonces cuando tomé la decisión. No podía seguir así. "En cuanto pueda caminar, me iré de aquí y no volverán a verme nunca más," declaré. Leonardo pensó que era un farol. No sabía que era mi promesa de libertad.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 1012 Capítulo 1113 Capítulo 1214 Capítulo 1315 Capítulo 1416 Capítulo 1517 Capítulo 1618 Capítulo 1719 Capítulo 1820 Capítulo 1921 Capítulo 2022 Capítulo 2123 Capítulo 2224 Capítulo 2325 Capítulo 2426 Capítulo 2527 Capítulo 26