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El Canto de la Venganza

Capítulo 2 

Palabras:996    |    Actualizado en: 08/07/2025

xico", se levantó de su asiento. Su rostro mostraba una falsa expr

dirigiéndose a la audiencia. "Pedro, Sofía i

lena a mí. Elena bajó la mirada, adopt

osa. "Pero si Pedro siente que su arte puede brillar m

casi imperceptible tirando de la comisu

", declaró finalmente. "Sofía, mija, a veces hay que saber pe

erior. "Deja que tu hermana tenga esta oportunida

trás. Elena era el vivo retrato de ella, y mi padre la adoraba, proyectando en ella todos sus sueños y afectos. Yo, en cambio, era la hija de su primera esposa, la verdadera fundadora del

cía: "Sé generosa, dáselo a tu hermana". Si a las dos nos gustaba la misma canción para un re

udado" con los arreglos, atribuyéndole a ella parte de mi éxito. Mientras tanto, a Elena le daba los mejores maestros, los instrumentos más caros y todas las oportu

ajaba tan duro para suprimirlo. Tenía miedo de mi po

Me estaba pidiendo que renunciara al mariachi que yo había creado,

gnánimo. "Elena también tenía un contrato preliminar con una banda. Como un gest

os por ser un desastre. Su vocalista desafinaba, el guitarrista rompía cuerdas constantemente y el trompetista... bueno, se decía que su sonido podía cuajar la leche.

cro, carismático y en la cima de su popularidad, con "La Muerte Premiu

uedaba con las sobras de mi hermana, que aceptaba un grupo sin futuro a cambio de la joya que yo

njusticia de mi padre fue demasiado. Me negué, grité, lloré. Provoqué una escena terrible que solo si

vez fue

Pero también recordé un rumor, algo que había descartado como una tontería en ese entonces. Un

ujó en mi rostro.

ía dado. Él pensaba que mi apoyo era una simple melodía y algo de dinero. No entendía

bio accidental de los expedientes de las nuevas bandas. El grupo destinado a Elena, el que ella desechó por mediocre, era este. Y el que me habían asignado a mí originalmente, el que se convirtió en "El Zorro", era el q

ue despreciaba, el que ahora me ofrecía como un prem

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El Canto de la Venganza
El Canto de la Venganza
“El dolor agudo en mi pecho fue lo último que sentí. A través de mi visión borrosa, vi a Pedro, el vocalista de "El Zorro de Seis Colas", arrodillado frente a mi hermana Elena. "¡Si no fuera por ti, yo debería haber sido el mariachi de Elena, y ya estaríamos juntos!", su voz llena de un resentimiento que nunca antes había escuchado, resonó en mis oídos antes de la oscuridad. Entonces, un destello cegador. Abrí los ojos bruscamente. Había vuelto, el día exacto de mi mayor humillación y de mi muerte. Pedro se arrodillaba en el escenario, pero no ante mí, sino ante Elena. "Elena", su voz profunda y resonante, "tu talento es una estrella brillante, mientras que el de tu hermana ya está en declive. Te ofrezco mi lealtad y mi carrera. Por favor, permíteme ser tu mariachi". La declaración fue una bofetada en público. Elena sonreía, sus ojos brillaban con un triunfo mal disimulado. Mi padre, ignorando mi presencia, se aclaró la garganta, su silencio una aprobación. Pedro se giró hacia mí, su expresión ya no era devoción, sino fría condescendencia. "Sofía, sé que compusiste 'Corazón de Agave' para mí. Pero eso fue un golpe de suerte. Tu estrella se está apagando. Elena es el futuro". "Todo lo que hiciste por mí, te lo agradezco", continuó, su tono ligero. "Fue una inversión. Te daré el doble de lo que gastaste en mí. Con eso, estamos a mano y podemos cortar lazos por completo". "Incluso te compensaré por esas pequeñas heridas en tus manos. Cien mil pesos deberían ser suficientes para cualquier tratamiento estético", dijo con una sonrisa. El aire se escapó de mis pulmones. En mi vida pasada, esto me destrozó. Pero ahora, solo sentía un frío glacial. Levanté la barbilla y lo miré directamente a los ojos, una calma escalofriante en mi sonrisa. "De acuerdo", mi voz clara y firme en el silencio. "Acepto. Cortamos lazos. Eres libre, Pedro". La sorpresa cruzó sus rostros. No esperaban que yo lo dejara ir con tanta facilidad. Pero ya no era la misma Sofía. La mujer que murió con el corazón roto había aprendido la lección. Y esta vez, la que iba a reír al final sería yo.”
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