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Amor y Traición en la Cocina

Capítulo 4 

Palabras:773    |    Actualizado en: 08/07/2025

la encontraron en la cocina, devorando un plato d

n el periódico bajo el brazo. Se detuvo en la puerta y la miró con l

viene cansada", lo regañó su m

resa de distribución de alimentos con trabajo duro y cero tonterías. Ver a su hija, su brillante hija

or lo menos ahora se cansa por algo suyo,

ente, pero miró a Sofía con preocupación. "Mija, ¿estás

tres años, la habían visto poner toda su energía, su pasión e incluso sus ahorros en el sueño de P

dejando el tenedor. "Fui una 'enamorada del cereb

ún con un borde de reproche. "Ese tipo de hombres que brillan mucho

as parecieron desarmar a su padre. "Tenían toda

firmado en la cafetería y la copia de la transferencia b

blicamente", explicó con calma. "Me despojó del

boca, horrorizada por la maldad de Pedro, pero su padre la miraba con una nueva e

sacaste a ese idiota?",

en serio. No es un hobby, no es una distracción para mi corazón roto. Quiero con

apeles y luego a su hija. Vieron la determinación

su padre, escéptico. "Él tiene la fama, los loc

ía. "Pero yo tengo el sabor. Ten

rca llenó la cocina co

o. Se frotó la barbilla, un gesto que hacía c

"Te creo. Pero las palabras so

ver una operación profesional, clientes satisfechos y números negros, aunque sea por un peso. Si lo logras, te daré acceso a mi red de proveedores y t

amenaza. Era la forma en que su padre le d

ió la mano s

hecho

vez en mucho tiempo, no la miraba como a su niña ingen

aría en las calles, sino también en su pro

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Amor y Traición en la Cocina
Amor y Traición en la Cocina
“Sofía Morales miraba a Pedro alejarse, fingiendo lágrimas que no existían. Por dentro, solo un frío y tranquilo silencio. El show había terminado. "Ya no llores, mi vida", había dicho él, esa voz condescendiente que ahora le revolvía el estómago. Luego, en "El Rey del Taco", Valentina Castillo apareció. Un beso largo, para la cámara. "¡Felicidades a la nueva pareja!" Pedro la miró sobre la multitud, sin culpa, solo fría diversión. Esa noche, la verdad fue cruda y brutal. "¿De verdad pensaste que esto era para siempre, Sofía? El negocio es mío." "¿Y mi trabajo? ¿Mi dinero? Mis recetas...", susurró ella. "Tú fuiste muy ingenua al no firmar ningún papel. Creíste en el amor y esas tonterías. Error tuyo." La dejó allí, humillada, con el olor a grasa fría y traición. ¡Ingenua! ¡Sí, lo había sido! Pero la Sofía que Pedro creía conocer, la chica dulce y enamoradiza, había muerto en ese puesto. En su mano, un cuaderno gastado. La receta de la abuela Elena. El mole prehispánico. Su fuerza. Pedro se quedó con el cascarón. Ella, con el alma. No lloraría por él. Iba a construir su propio imperio. Y lo haría sobre las ruinas del de él. La venganza se serviría en un taco. Y el suyo llevaría el sabor de un mole ancestral.”
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