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Circo de Almas Rotas: Mi Corazón

Capítulo 4 

Palabras:697    |    Actualizado en: 08/07/2025

abuela, el aire estaba p

ás de su gran escritorio de ca

enciosamente en un pañuelo, Ricardo estaba detr

tamente de mi peor pesadill

egunté, aunque una parte d

su lugar, hojeó unos pap

inas de

e entrenami

fía" , dijo la abuela, su voz goteaba decepción. "Me

rdad!" , exclamé, mi

sollozó

do, me dijo que lo amenazaste, que lo obligaste a entrenar contigo, que le

lentina,

de su mentira

"¡Leo me juró lealtad

rdad es que no podías soportar que yo eligiera a Valentina, así que busc

tó la vista, sus ojos eran

ón, está lleno de notas sobre cómo explotar las debilidades de Leo, cómo controlarlo

gre se

guien las había añadido, había falsificado mi letra p

ent

Ella lo falsificó!" , me

escritorio con el puño. "Ya escuché sufi

dé par

a pa

a primera vez, a m

a y Ricardo se superponían con las de la primera vez, el m

ecurrente de la que

el destino insiste en esto? ¿Qué he hecho para merecer esto? ¿Acaso

mas de frustración y desesp

ería era una opo

ró sin una pizc

nque impresionante, está manchado por el engaño, Valentina y Ricardo

a risa ama

tidad? ¿Tú llam

carpa, sino que serás degradada, trabajarás en los establos, limpiando después de los animales

me humillaba, me mantenía cerca para que pudi

la abuela, con su ca

o duro" , dijo suavemente.

ió la abuela. "La d

ura malicia, su falsa piedad era solo otra forma de

vacía,

ntentos, dos fra

rculo vicioso, y yo

e hiciera, Valenti

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Circo de Almas Rotas: Mi Corazón
Circo de Almas Rotas: Mi Corazón
“El olor a aserrín mojado y el frío del lodo se pegaban a mi piel, sentía un dolor sordo en mi cuerpo, pero el dolor más agudo venía de las risas y la música dentro de la carpa principal, que eran para mi hermana Valentina y Ricardo, el hombre que yo amaba. Me habían echado del circo, de mi hogar y de mi vida. Mi abuela, Doña Elena, la matriarca del Circo Estrella, me desterró frente a todos, llamándome ladrona y traidora. Ahí me quedé, Sofía, en el barro, mientras la lluvia lavaba la sangre de mis rodillas y las lágrimas de mi cara. Pero justo cuando pensaba que iba a morir sola y olvidada, una luz brillante me cegó y, al abrir los ojos, estaba de vuelta en la carpa principal. Mi abuela me anunció frente a todos que era la hora de que una de nosotras se convirtiera en la nueva estrella del circo, y puso a Valentina y a mí a competir por la herencia. Mi corazón se llenó de un odio frío e intenso: odiaba a Valentina por su traición, a Ricardo por usarme, y a mi abuela por su ceguera. "La ganadora no solo tendrá la carpa principal y el nombre de estrella, tendrá la lealtad de esta familia y un futuro brillante, la perdedora... bueno, en el circo no hay lugar para el segundo mejor", sentenció mi abuela. Esta no era una competencia justa, era una trampa para destruirme, pues yo ya lo había vivido: mi gran acto con Ricardo, que me había costado una lesión permanente en el hombro, no fue reconocido después de que él me soltara y corriera a los brazos de Valentina, quien me acusó de robarle el amor. Fui despojada de mi victoria, mi honor y mi familia, desterrada, y el dolor de la traición me cambió para siempre. Ahora, de vuelta en este maldito día, no sería la misma Sofía ingenua. Si este mundo, este circo, esta familia, estaban empeñados en destruirme, entonces yo los destruiría primero a todos.”
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