icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon
Cásate con mi ligue de una noche

Cásate con mi ligue de una noche

icon

Introducción 

Palabras:501    |    Actualizado en: 08/07/2025

ado, casi tanto como los tres años de m

el document

la de rock, mi exesposo, ni

tan solo firma aquí, t

s temblorosos por una extra

toda la felicidad del

fía Romer

ganicé giras, manejé sus r

zar la fama, decidiera

," me dijo, sus palabras corta

e México y el sol

, no sentí que me quemab

lmente una mujer divorc

te sie

diera respir

rojo que Alejandro odiaba

o, pedí la botella

, "y por no volver a permitir que n

uila. Bailé, queriendo saca

factura, busqué el baño, p

lemente atractivo estab

po?" solté, mi

jos. Eran oscu

e," dij

dolida y ebria pa

repitió, su voz más baja,

iné, "

Y tú eres exactamente lo que

e agarró la muñeca,

s a ser mi

gritaba que huyera, pero s

jo, su mano subie

ndo? ¿Entregarme

bien,"

míos en un beso hambriento.

dos extraños, una ex

ción de hotel desconoc

billetes en la

so?" dijo,

Por tus s

"Yo no cobro. Pero sí

e? ¿De qué? ¿

mí mismo," insistió. "Da

cabeza. "Olv

ló contra

órdenes," susurró. "Y n

ha termina

da. ¿Cómo sab

ndo lo haga, terminare

o. "Buena suerte c

iendo de

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Cásate con mi ligue de una noche
Cásate con mi ligue de una noche
“El aire en la oficina estaba denso, pesado, casi tanto como los tres años de mi vida que se evaporaban con una firma. Frente a mí, el documento de divorcio. Alejandro Morales, la estrella de rock, mi exesposo, ni siquiera se dignó a aparecer. "Señorita Romero, si tan solo firma aquí, todo habrá terminado." Tomé la pluma, con mis dedos temblorosos por una extraña mezcla de alivio y furia. "Dígale que le deseo toda la felicidad del mundo con Paulina." Firmé. Sofía Romero. Libre. Dejé mi carrera por él, organicé giras, manejé sus redes, aguanté sus humores. Todo para que, al alcanzar la fama, decidiera que yo no era suficiente. "Te has vuelto aburrida, Sofía," me dijo, sus palabras cortando más que cualquier traición. Salí a la Ciudad de México y el sol me golpeó la cara. Por primera vez en meses, no sentí que me quemaba, sino que me calentaba. "¡Ya está! ¡Soy oficialmente una mujer divorciada!" le grité a Carla. "¿Cómo te sientes?" "Como si pudiera respirar de nuevo." Esa noche, usé un vestido rojo que Alejandro odiaba por "demasiado llamativo" . En un club exclusivo, pedí la botella de champaña más cara. "Por los nuevos comienzos," brindé, "y por no volver a permitir que nadie me diga que no soy suficiente." La champaña dio paso al tequila. Bailé, queriendo sacar cada recuerdo de Alejandro. Cuando el alcohol me pasó factura, busqué el baño, pero terminé en una sala VIP. Allí, un hombre increíblemente atractivo estaba reclinado, sufriendo. "¿Mal día, guapo?" solté, mi voz arrastrada. Él abrió los ojos. Eran oscuros, intensos. "Lárgate," dijo, ronco. Estaba demasiado dolida y ebria para aceptar órdenes. "Necesito que te vayas," repitió, su voz más baja, más peligrosa. "Ahora." Me incliné, "¿O qué?" "Me drogaron," susurró. "Y tú eres exactamente lo que necesito para solucionarlo." Antes de procesar, me agarró la muñeca, jalándome a su regazo. "Tú... vas a ser mi antídoto." Su cuerpo ardía. Mi mente gritaba que huyera, pero su vulnerabilidad me desarmó. "Por favor," dijo, su mano subiendo por mi espalda. ¿Qué estaba haciendo? ¿Entregarme a un desconocido? "Está bien," susurré. Sus labios encontraron los míos en un beso hambriento. Me despojó del vestido rojo. Fue una colisión de dos extraños, una explosión de necesidad. Desperté en una habitación de hotel desconocida. El hombre dormía. Dejé un fajo de billetes en la mesita de noche. "¿Qué es eso?" dijo, despertando. "Un pago. Por tus servicios." Él recogió el dinero. "Yo no cobro. Pero sí me hago responsable." "¿Responsable? ¿De qué? ¿De una noche?" "Yo me lo estoy pidiendo a mí mismo," insistió. "Dame tu número. Te llamaré." Negué con la cabeza. "Olvídalo. Adiós." Me acorraló contra la puerta. "No me gusta que me den órdenes," susurró. "Y no me gusta que me dejen." "Esto no ha terminado, Sofía." Me quedé helada. ¿Cómo sabía mi nombre? "Te encontraré. Y cuando lo haga, terminaremos lo que empezamos." Le di un beso rápido. "Buena suerte con eso, empresario." Salí corriendo de ese hotel.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 1012 Capítulo 1113 Capítulo 1214 Capítulo 1315 Capítulo 1416 Capítulo 1517 Capítulo 1618 Capítulo 17