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Mi Hermana, Mi Peor Dolor

Capítulo 1 

Palabras:773    |    Actualizado en: 08/07/2025

s pulmones, espeso y dul

y mi padre estaba desplomado en su sillón

a la

ncerrado en la casa y abierto

estro propio bien, que pronto seríamos libres de todas l

anzado. Ella no quería ser la heroína, no, quería ser la

reía que tenía que sa

nvolvía. Mi último pensamiento fue de un profund

abandonado a su l

.

ido de sartenes cho

gas, sino a hue

do en mi pecho. Mi habitación era la misma, los pósters de la

taba co

y corrí a

rareando una vieja canción. Mi papá estaba sentado a la me

a vista y

s, mija. ¿Do

ndo el calendario que

el 15

ra el día. El día en que todo comenzaba. El día en

amoso y temido jefe del cártel, "El Patrón" , daría

a de seducirlo, Elena

astaba con presentarse. Tenía q

na, y en un acto de supuesta torpe

Patek Philippe, una pieza de colección valorada en más de t

moraría de ella. La

ada, mis padres y y

camos la casa que mis abuelos construyeron, ped

o para pagar la deuda de E

no apren

ón se intensificó. El acoso, las escenas, las deu

ros tres, asfixiándonos

ahora estábamo

an a sus ojos. Había una sombra en su mir

mpecé a decir, con

rimas corrían por sus mejillas, pe

. Lo record

y lo puso sobre la mesa. Su voz era gra

e a los ojos, "no haremos nada. No mover

ó en esa cocina. Un pacto nac

estra famili

ificara sacrifi

Elena entró corriendo a la casa, c

Patrón dará una fiesta h

edamos en silencio, mi

e aliento. No hubo

lencio frí

u habitación para prepararse, y nosotros nos quedamos abajo, escuchando los rui

he no d

era

crito, el teléfono s

a pol

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Mi Hermana, Mi Peor Dolor
Mi Hermana, Mi Peor Dolor
“El dulce y espeso olor a gas llenaba mis pulmones. Mis padres yacían inconscientes. Yo era la última en caer, una víctima más de la obsesión de mi hermana Elena por las narconovelas. Ella, sonriendo, nos había encerrado y abierto las llaves de la estufa, convencida de que así nos libraría de las deudas que ella misma había causado. Su delirio por ser la esposa del capo, la reina de un imperio, había culminado en este cruel sacrificio familiar. Cerré los ojos, sintiendo la oscuridad, mi último pensamiento fue un arrepentimiento profundo. "Debimos haberla detenido... haberla abandonado a su locura mucho antes." Entonces, desperté. El aroma era a huevos con chorizo, no a gas. El calendario marcaba el 15 de abril, un año antes de nuestra horrible muerte. Mis padres sonreían, pero sus ojos delataban un cansancio que no debía existir. "¿Ustedes también...?" Mi madre, con lágrimas en los ojos pero una expresión firme, confirmó: "Sí, Sofía. Lo recordamos todo." Mi padre dobló el periódico, su voz grave: "Esta vez, no haremos nada. Que se hunda sola." Un pacto silencioso se selló. Esa tarde, Elena entró corriendo, sus ojos brillando de emoción: "¡El Patrón dará una fiesta hoy! ¡Es mi oportunidad!" Mis padres y yo permanecimos mudos. Ya no había apoyo, solo un frío y pesado silencio. Esa noche no dormimos, esperamos. Y, como estaba escrito, el teléfono sonó en la madrugada. Era la policía.”
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