icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Amor y Odio: Una Danza Final

Capítulo 2 

Palabras:961    |    Actualizado en: 08/07/2025

o la miró como si hub

uemaba la piel, metió la mano en su bolso. Sacó una carpeta delg

eramente, "la empresa está pasando por un momento muy difícil. De hecho, está casi en ba

varios de los ancianos accionistas, amigos de la familia, lanzaron su

o enrojecido por el coraje. "¿Quién te crees para opinar sobr

recorrieron de arrib

iera. Que tu vientre está vacío porque ya está podrido

iseños son tan malos que ni para limpiar l

ira. "Sé que eres una mujer fuerte, Sofía, pero no puedes inv

en su rostro. "No deberías ser tan arrogante frent

rico Nacional, descubrió un nido de corrupción. Datos falsos en los informes financieros, empleados fantasma, gastos

, para renovar la empresa y hacerla rentable de verdad. En el proceso, seguramente hab

u ropa y sacó otro documento de la carpeta. Era u

con el Grupo Cortés está aquí. El heredero de la familia Cortés, el señor Ricardo Cortés,

zó sobre ella, le arrebató el documento de

lia más poderosa del país una don nadie como tú? ¡Solo te aprove

iebra y él seguía viviendo en una fantasía de grandeza. El proyecto con la familia Cortés era real. Sofía lo había conseguido después d

do, aunque una sombra de duda cruzó su rostro. "Llam

léfono. Marcó el número que se sabía de memoria. Lo puso en altavoz. Pero en

o en un silencio tenso, e

us largas uñas rojas arañando

del proyecto no puede hacer una simple llamada? ¿Será que todo

, su sonrisa l

rta hacer lo que sea. ¡Hasta se atreven a inventar que

a Sofía y lo arrojó con fuerza a

rtés? ¡Yo me pasé días y noches rogándole para que aceptara mis propuestas

llenaron la sala. Valent

que importa es tener un hijo para amarra

stima y asco. El valor de una muje

es que tener un hij

tina vaciló y su ro

ada Valentina afectada,

tás celosa? ¿Te ca

ó un sobre. Lo abrió y desplegó un p

n voz alta para que todos lo oyeran. "Ovarios dañados

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Amor y Odio: Una Danza Final
Amor y Odio: Una Danza Final
“Durante años, me desviví por complacer a la familia de la Cruz. Para ellos, convertí el Ballet Folclórico Nacional en un referente mundial. Todo mi esfuerzo culminaba esa noche: mi ascenso a directora artística. Pero la puerta se abrió de golpe. Mi esposo, Ricardo, entró con su amante, Valentina, que presumía un vientre abultado. Él me gritó: "¡Perra! ¡Si no puedes darme un hijo, lárgate!". Ella me arrojó tequila a la cara, la humillación quemándome más que el alcohol. Me arrodillé, suplicando por mi carrera, pero Ricardo pisoteó mi hombro y me espetó: "¡Una mujer que no puede dar un hijo es un estorbo!". Lo que no sabían es que tenía un plan secreto para salvar su empresa de la bancarrota. "No tienen derecho a despedirme", les dije, buscando apoyo en mis suegros. Pero ellos solo miraron el vientre de Valentina. "Lo más importante es la descendencia", dijo mi suegra. Mi mundo se desmoronó al escuchar: "¿Las ganancias multiplicadas por cinco no valen nada comparado con un hijo?". Ricardo arrancó el collar de perlas de mi cuello, símbolo de un amor que nunca existió. "¡Empaca tus cosas y lárgate!". Con una sonrisa amarga, saqué un documento: "Un acuerdo de colaboración con el Grupo Cortés... con la condición de que yo sea la líder". Ricardo lo hizo pedazos. "¡Nadie como tú le interesaría al señor Cortés!". Llamé a Ricardo Cortés, pero solo se escuchó un tono ocupado. La sala estalló en burlas. "¿De qué sirve diseñar o bailar? Lo que importa es tener un hijo para amarrar a un hombre", dijo Valentina, triunfante. Entonces, Ricardo sacó un informe médico: "Ovarios dañados... infertilidad permanente". La sala se llenó de carcajadas. "¡Falsificaste el informe! ¡Eres una mentirosa!", me acusó Ricardo, arrojándome el papel a la cara. Mi suegra me lanzó un cenicero: "¡Malagradecida! ¡Dañaste a mi hijo con tu cuerpo infértil!". Valentina sacó unos papeles: "¡Tus obras premiadas son un plagio de las mías!". Traté de explicar que sus diseños eran inviables, pero Ricardo ordenó destrozar mi laboratorio y quemar mis investigaciones. Caí de rodillas, viendo mi vida arder en una pequeña pantalla. "¿Todavía no te arrepientes?", me siseó antes de golpearme y echarme. Me obligó a firmar el divorcio y una renuncia, bajo los aplausos de todos. En ese momento, mi teléfono vibró. La voz de Ricardo Cortés resonó: "¿Señorita Romero? ¿Empezamos nuestra colaboración?".”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10