icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Mi Milagro en la Incubadora

Capítulo 4 

Palabras:554    |    Actualizado en: 07/07/2025

n avisar. Yo estaba recostada en el sofá, sintiéndome

" , gritó mi padre desde a

como una tormenta, sus rost

así por teléfono?" , siseó mi

spondí, cruzándome de brazo

esconsiderada!" , bramó mi padre. "¡No te im

seas. El estrés me esta

áyanse. No me

mi madre. "Esa casa en la capital le pertenece a

punto de colapsar. "Y si no se van ahora mismo, llamaré a mis tíos. A ver

por un momento. Sabían que el resto de

, advirtió mi padre, pero su v

en derecho a saber que la hija que ustedes nunca quisier

i madre, pero sus ojos la delata

n a una sola reunión de padres en la escuela? ¿Por eso tuve que empezar a trabajar a los dieciséis p

argada de años de re

argumentos y recurrió

ón lo dice. Los hijos cuidan de los

ntiendo un dolor agudo en el vientre. "Ustedes no son mis hijos, son mis pa

ó. Me doblé, llevándom

e, por favor! ¡Me es

e miró con

a. Solo estás busc

rostro pálido y sudoroso,

Ya hablaremos co

usurro furioso: "Desde que se casó con ese, se ha

hasta el suelo, llorando de dolor y rabia. Finalmente lo entendía.

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Mi Milagro en la Incubadora
Mi Milagro en la Incubadora
“"Estoy embarazada, Ximena" , la voz de mi madre me paralizó. Yo también esperaba un bebé, y ella, a sus cincuenta y tres años, acababa de anunciarme su propio embarazo con una alegría adolescente que me heló la sangre. La noticia, lejos de ser un motivo de celebración, desató una siniestra revelación. Mis padres, presas de una obsesión por tener un hijo varón, me exigieron que financiara a su nuevo heredero. "Tu hermano va a necesitar muchas cosas... Es lo justo" , sentenció mi padre, como si mi vida y mis recursos fueran suyos. No solo querían mi dinero, querían despojarme de la casa que mi abuela me dejó, mi único refugio. Cuando me negué, su indiferencia se transformó en pura malicia. Me atacaron verbalmente, me acusaron de egoísta, y cuando el estrés me llevó a un parto prematuro, ni una sola llamada recibí. Mi hijo, nuestro milagro, luchaba por su vida en la incubadora, mientras a ellos solo les importaba su "varón". "¿Me estás pidiendo que, mientras mi hijo prematuro está en una incubadora, vaya a tu casa a cuidarte a ti y a tu hijo sano?" , les pregunté, la incredulidad tiñendo mis palabras. Su respuesta, un rotundo "sí", dejó al descubierto la grotesca avaricia que los consumía. En ese instante supe, con una certeza helada, que la batalla no era solo por dinero o propiedad, sino por mi propia existencia.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 1012 Capítulo 1113 Capítulo 1214 Capítulo 1315 Capítulo 1416 Capítulo 1517 Capítulo 1618 Capítulo 1719 Capítulo 1820 Capítulo 1921 Capítulo 2022 Capítulo 2123 Capítulo 2224 Capítulo 23