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Ciego por Amor, Vengador por Dolor

Capítulo 3 

Palabras:867    |    Actualizado en: 07/07/2025

n un lugar

nquilo. Alguien me había sacado de ese infierno. Intenté moverme y el dolor seguía ahí, pero era má

o lo posible, pero no volverás a caminar. Y los nervios

Ciego y paralítico. El mariachi que vivía de su voz y de su presencia en el escenario, ahora er

do ya estaba un poco má

tal. Vestía un traje sastre impecable y sus joyas brillaban discre

ma. "Estaba tan preocupada. Ese lugar donde te tenían...

me habían rescatado, no ella.

je, y la palabra se sint

Creyó que todavía me tení

adecer. A pesar de todo,

ía. Llevaba un vestido sencillo, sin maquillaje, y sus ojo

las. "Perdóname. Yo... yo no quería que esto pasara. Doña Elena me obli

ya había escuchado la verdad en aquel callejón. La observé llorar, s

me odias, y tienes toda la razón. Pe

juego. Tenía que cortar todos los lazos que m

se mi mejor voz de

r como tú merece a alguien completo, no a... esto" . Hice un gesto hacia mis pier

to Sofía como Doña Elena. No esperaban esa reacción. Esperaban g

blemente de alivio. "Gracias,

añadió: "Por cierto, hijo, sobre tu padre... Don Carlos... su estado ha empeorado mucho. Los médicos dicen que su demencia e

aba loco y lejos. La mención de mi padre biológico, el hombre al que me habían enseñado a despreciar, enc

s últimos días, me había ganado la confianza de una joven enfermera, una muchacha de barrio qu

o debajo de la almohada. Era un teléfono prepagado, imposib

ntestó la voz r

soy yo, A

ás? ¿Esas viejas bru

. Necesito que hagas algo por mí. Es

i Doña Elena siem

que esté en el extranjero. Búscalo aquí, en México. Busca en los lugares más discretos, los más clandestinos. Pedr

te preocupes, patrón. Lo encontraremos. Te lo juro por esta" . Y sabía que se refería a su

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Ciego por Amor, Vengador por Dolor
Ciego por Amor, Vengador por Dolor
“El mariachi Armando Robles lo tenía todo: talento, una prometida hermosa, Sofía, y el amor de su "madre", Doña Elena, la matriarca de los Robles. Pero una noche, todo se hizo pedazo. Lo golpearon salvajemente, lo dejaron ciego y tullido en un callejón apestoso. Mientras agonizaba, escuchó las voces que jamás hubiera imaginado: Sofía y Ricardo, su hermanastro, burlándose de él. "El imbécil del mariachi por fin está donde debe estar, en la basura" , dijo Ricardo. Y luego, el golpe de gracia: Doña Elena, la mujer que lo crió, reveló la verdad más cruel. "Tú eres mi verdadero hijo, Ricardo. Armando nunca debió existir. Lo intercambié al nacer por ti. Él es el hijo de ese infeliz de Carlos" . Mi vida entera era una farsa, construida sobre mentiras y traición por las personas que más amaba. El dolor físico se volvió insignificante ante la magnitud de la traición, ¿cómo pudieron hacerme algo así? Cuando los buitres de la prensa me acorralaron en un hospital de mala muerte, Doña Elena terminó de hundirme: "La familia Robles ya no tiene ninguna relación con él" . Pero justo cuando creí que todo estaba perdido, una voz familiar y rasposa me sacó del abismo: "¡Armando! ¡Compadre, aguanta!" Mis verdaderos hermanos de la vida, se negaron a abandonarme y me rescataron, dándome una segunda oportunidad inmejorable para la venganza. El mariachi Armando Robles había muerto en aquel callejón. Ahora, un nuevo Armando Renacía, con un solo propósito: la justicia.”
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