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La Venganza de las Gemelas

Capítulo 4 

Palabras:773    |    Actualizado en: 07/07/2025

orales, me miraba con desaprobación desde el otro lado de su escritorio.

ptable. Agredir verbalmente a una maestra, destruir propiedad de la

speré. Sabía que no

es entraron. Mi padre vestía un traje caro y mi madre llevaba un

or, levantándose. "Gracias por venir tan ráp

el saludo. Miró a la mae

dre, su voz tranquila pero con un filo de ac

parpadeó. "

íctima de un acoso sistemático y brutal en su escuela. Un acoso que la llevó a un intento d

chilló la maestra Lau

Lo puso sobre el escritorio del director. En la pantall

ldad. "Testimonios de niños que vieron cómo usted permitía que Perla y su gr

maestra Laura

fue vandalizado. Un acto criminal que ocurrió en su propiedad. Y en lugar de investi

ó mis cosas..."

s grave. Ahora, tenemos dos opciones, señor Morales. La primera es que usted tome medidas inmediatas. Suspenda a las acosad

saliva. "¿Y la

contra esta institución por negligencia, daño psicológico y poner en riesgo la vida de una menor. Y créame, no solo buscaremos una compensación e

i padre, luego a mi madre, y finalmente a mí. Vio en nuestros ros

ado. Se giró hacia la maestra Laura. "Señora, está suspendida de su

esorbitados, pero no se atrevió a discu

a escuela poco después. En e

dijo mi padre, sin aparta

lla encontró el diario," añadí, refiriéndome a mi madre. "Le

ó para mirarme. Había lágrimas en sus ojos, per

a proteger nuestro... estilo de vida. La bondad de tu hermana es una

lo que nos mantenía cuerdos, lo que le daba un propósito

uficiente. La suspensión de la maestra y las acos

estaba por servirse.

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La Venganza de las Gemelas
La Venganza de las Gemelas
“El hospital olía a desinfectante y agonía, un aroma que se me pegaba a la piel y al alma. Mi gemela, Sofía, yacía en esa cama, conectada a máquinas que pitaban monótonamente, después de intentar quitarse la vida en el baño de la escuela. Mis padres lloraban en silencio, un silencio que yo conocía bien, uno más peligroso que cualquier grito. Entonces, sus voces crueles rompieron el silencio: "Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? La hermana de la loca." Eran Perla y Luna, las acosadoras de mi hermana, regodeándose en nuestra desgracia, mientras el mundo las ignoraba. "En el fondo, se lo merecía. Es tan débil," susurró Perla, y sentí algo frío y pesado nacer dentro de mí. Mis padres intentaron echarlas, pero la policía no hacía nada, la escuela se lavaba las manos: "Sofía era demasiado sensible." ¿Sensible? No, hermana. Demasiado buena para este jodido mundo. Esa noche, en casa, me miré al espejo. El mismo rostro que Sofía, pero por dentro... yo era diferente. Corté mi cabello como el suyo, me puse su uniforme, su ropa. Ahora, no era Elena. Era Sofía. Y con la sonrisa dulce de mi hermana, juré una venganza que ellas jamás olvidarían. Perla y Luna no sabían con quién se estaban metiendo. Habían despertado a un monstruo, y la única que podía contenerme estaba en una cama de hospital. Ya no había nadie que me detuviera.”
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