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Engaño Familiar: Amor y Traición

Capítulo 4 

Palabras:776    |    Actualizado en: 07/07/2025

se movió, manteniendo su postura firme, observando cada uno de sus gestos. Escuchó cómo su p

a... Ha habido... ha habido un terrible malentendido. Una confusión con los nombres en los documen

e la línea. Su padre colgó el teléfono con un go

scupió las pala

escritorio. "Esto se queda conmigo. Y que te quede claro: si

a su padre solo con su derrota. Al cerrar la puerta, pudo respirar hondo

conducía de regreso a su departamento,

pasó, pero me alegra que todo se haya aclarado. Lamento la forma en que manejamos esto. Tu puesto sigue aquí, por supuesto. De hecho, el proy

intiendo una ola de alivio. No solo hab

, señor.

a terminado. Esto era solo el Acto Uno. Su madre y su a

adre llamó justo después. Su voz er

enemos que celebrar! Tu tío Arturo insistió en que viniéramos todos a cenar a

ión. La misma trampa. La cena en el restaurante de lujo. La humi

voz sonando alegre y despreocupad

ría. Pero esta vez, ella conocía las

e oso, felicitándola por su ascenso. Su padre evitaba su mirada, con el rostro sombrío. Su madre, por otro lado, estaba radiante, vest

de su tío, del clima. Elena participó en la conversación, riendo en los momentos adecuados, actuando co

re se puso de pie. El déjà vu fue tan intenso que E

ndis," anunció ella, su

nte influyente y amigos de

sa, tan trabajadora... pero con

, dramático. Elena vio a su t

do el mismo brazo cubierto de moretones f

un préstamo de un millón de pesos! ¡Y cuando n

e comenzó a llorar, unas lágrimas de cocodri

interpretando su pa

gritó a Elena, levantando

z, Elena est

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Engaño Familiar: Amor y Traición
Engaño Familiar: Amor y Traición
“Elena Rojas sonreía. Sus vacaciones perfectas en Oaxaca, un respiro que se había dado después de años. Publicó una última foto: "Recargando el alma". No sabía que esa simple frase sería el detonante de su destrucción. El teléfono sonó. "¡Papá! ¿Qué tal? ¿Viste mis fotos?" Su voz se quebró al escuchar la suya: fría, dura. "Elena, ¿de dónde sacaste el dinero para ese viaje?" La acusación de malversación la dejó sin aliento. "¡Imposible! Yo no tengo acceso." "Los registros no mienten. Eres una vergüenza, una ladrona." Y colgó. Minutos después, otra llamada. "Elena, habla Ricardo, de Recursos Humanos. Terminamos tu contrato." Su carrera, demolida. Las lágrimas rodaron mientras sonaba la tercera llamada: su madre. "Mija, me enteré. Organicé una cena. Tu tío Arturo te conseguirá trabajo." Una cena en un lujoso restaurante. Su madre se puso de pie, su voz temblaba de dramatismo. "¡Un brindis por mi hija, Elena! ¡La que me ha pagado de la peor manera!" Se arremangó el vestido, revelando moretones falsos. "¡Me robó! ¡Sacó un millón de pesos a mi nombre! ¡Y cuando los cobradores vinieron, como no tenía cómo pagar, me golpearon!" El silencio se apoderó del lugar. Su padre se levantó, el rostro rojo de furia. "¡Cállate, ladrona desagradecida!" La mano de su padre se estrelló contra su mejilla. Cayó al suelo, el sabor de la sangre en la boca. "¡Ya no eres mi hija! ¡Lárgate y no vuelvas!" Humillada, salió corriendo. Su abuela la recibió con una mirada gélida. "Ya lo sé todo. Cortaste los frenos de mi coche. Querías matarme para cobrar mi seguro." "¡Abuela, no! ¡Cómo puedes pensar eso!" "Ya llamé a la policía y a los noticieros. Mañana, todo México sabrá la criminal que eres." "La asesina de abuelitas", "De robar a sus padres a intentar matar por herencia". Su vida, acabada. Las mentiras se volvieron virales. Llorando desconsoladamente, sintió el impacto brutal. La oscuridad la envolvió. "¿Por qué?" El sonido insistente de su celular. Abrió los ojos. Estaba en su cama. La pantalla mostraba la misma fecha. Estaba viva. Había vuelto. Una segunda oportunidad. Esta vez, no sería la víctima.”
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