icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

El Renacer de Soler

Capítulo 3 

Palabras:576    |    Actualizado en: 07/07/2025

as yo lo había perdido todo. Recordé cómo él me visitó una última vez, no para ayudarme, si

ego dentro de mí hasta c

into. El sonido de la bofetada

fuerza del impacto. Una marca roja

cara, mirándome con u

me go

blemos de reputación. La tuya depende enteramente de tu conexión conmigo, con la familia Soler. Eres el hijo

lpe, diseñado para des

me qué hacer. Y mucho menos

lo herido visible en sus ojos. Isabel

¡Y ahora a ti! ¡Está loca! -g

a Isabella. Mi calma había regres

ndo las reglas de esta casa. Y tú has

audiencia, que

a de una coreografía o diseño original de otro miembro de la familia se considera un acto de traic

s, casi olvidadas, pero seguían siendo la ley dentro de nues

o un peso de autoridad que nadie se atrevió a cuestionar-. Isab

a miraban a Isabella con una mezcla de shock y desprecio.

a que la ley había sido citada. El poder de la tra

dio cuenta de que su

es hacer esto.

dije, dando un

por completo. Iba a ejecutar la sentencia yo misma, aquí y ahora. Iba a

preparándose para l

dos se tensaron, una som

sobre mi muñeca, deteniéndome. El

fici

ista. Mi cor

ojos no había justicia. Solo una furi

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El Renacer de Soler
El Renacer de Soler
“El frío de la noche me devoraba los huesos en un callejón apestoso de la Ciudad de México, con periódicos mojados como mi única cobija. En una pantalla gigante, mi prima Isabella sonreía radiante, usando mi diseño robado. La llamaban "La nueva reina del flamenco", mientras yo, Sofía Soler, la verdadera heredera, moría de hambre y frío. Isabella no solo robó mi arte para el concurso más importante de la academia, sino que me tendió una trampa, usando las conexiones de nuestra propia familia para acusarme de agresión. Fui expulsada, me quitaron la beca, me despojaron de todo. Mi padre no me creyó, nadie me creyó, dejando que la traición me quemara hasta el último aliento. Mi último recuerdo fue el amuleto de mi abuela, frío contra mi pecho antes de que la oscuridad me tragara. ¿Cómo pude ser tan ingenua? ¿Por qué nadie me defendió? Morí con la certeza de que la justicia nunca llegaría para mí. Pero entonces, la luz. Abrí los ojos de golpe en mi propia cama, en la mansión Soler. Tenía dieciocho años de nuevo, la piel sin marcas, los ojos llenos de una ingenuidad que la vida me había arrebatado. Era el día del concurso. Había vuelto. Esta vez, Isabella no iba a ganar.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10