icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Novena Novia Suertuda

Capítulo 2 

Palabras:587    |    Actualizado en: 07/07/2025

ndo se fue, yo no entendí. Pensé que nos había abandonado por dinero, que había preferido el lujo a nosotros. La odié por eso. La odié con toda la fuerza de mi corazón a

ación que en ese momento no supe leer. Me abrazó con fuerza y me dijo al oído que cuidara a la abuela y a Miguel, que todo lo hacía por ellos. Yo, tonta, me solté de su abrazo. Le grité que era una traidora, que nos estaba vendie

ferrada al dinero como si quemara. Miguel, demasiado pequeño, solo preguntaba cuándo volvería Ana a leerle cuentos. El dinero nos ayudó, sí. Compramos las medicinas de la abuela, comimos c

ntocable y que mi hermana seguramente estaba disfrutando de su nueva vida en algún paraíso fiscal. Su tono era burlón, como si yo fuera una niña ingenua. Salí de allí co

a morir en el intento. La abuela, al principio, se negó en redondo. Me sujetó el brazo con una fuerza que no creía que tuviera. Sus ojos, nublados por las cataratas, me suplicaban. "No, Elena. A ti no. No puedo perderlas a las dos", gemía. Su voz era un hilo débil, lleno de un pánico antiguo. M

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Novena Novia Suertuda
La Novena Novia Suertuda
“Mi abuela se ahoga cada noche un poco más, y la tos de mi hermano Miguel me rompe el alma. La única esperanza para nosotros está en la cima de esa colina, en la casa de los Vargas, un nido de rumores oscuros y secretos inconfesables. Voy a convertirme en la novena "novia de la suerte", la novena joven condenada a desaparecer tras entrar por esas puertas, como lo hizo mi hermana Ana hace un año. Todos dicen que se fue por dinero, que nos abandonó sin mirar atrás, pero yo sé la verdad: lo hizo por nosotros, porque no le quedaban más opciones, igual que a mí ahora. Mi hermana no regresó, pero un maletín lleno de dinero sucio llegó a cambio, un dinero que se sentía manchado con su ausencia, una burla a nuestra pena. Nadie me cree, ni siquiera la policía, que solo se encoge de hombros y me dice que mi hermana debe estar disfrutando de su nueva vida, ajena a nuestras desgracias. Pero yo siento que Ana no solo se fue, sino que fue silenciada, y su recuerdo me quema por dentro; esta vez, no solo voy por dinero, voy a buscar respuestas. No voy a ciegas, no soy una tonta; si mi hermana no pudo volver, yo iré a sacarla de la tumba o a vengar su memoria, sin importar el precio. Mi abuela, con lágrimas en los ojos, me suplicó que no fuera, que prefería morir antes que perderme a mí también, pero cada espasmo de tos suyo sellaba mi decisión. Su advertencia, sus palabras hirientes, me hicieron dudar por un instante, ¿y si ella sabía más? ¿Y si esa casa esconde un horror tan grande que la muerte es preferible? Con Migue abrazado a mi cintura y la puerta de la abuela cerrada, me dirigí al auto negro que me esperaba, sintiendo las miradas de lástima y el murmullo de: "Ahí va otra". No estoy loca, estoy desesperada, pero en mi desesperación encontraré la fuerza para desenterrar los secretos de los Vargas y el destino de mi hermana.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10