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Donde el amor florece de nuevo

Capítulo 3 

Palabras:694    |    Actualizado en: 07/07/2025

rrotado. Mi corazón latía con una mezcla de nervios y anticipación. Me puse

enco

nial. Habló de mi talento, de mi futuro brillante al servicio del imperio. Miré de

to estab

cia terrible llegó a la academia. Un mensajer

l! ¡Es su madre! ¡Ha

metálico resonó en el suelo de mármol. Corrí a casa, pero ya

ción, solo podía pensar en una per

orrí al palacio. Necesitaba su abrazo, nec

abiertas de par en par. La música y las risas llenaba

do, y lo que vi me

s blancas, estaban Sofía y Diego. Él le estab

ebrando su

aduación. El mismo dí

s pies. Avancé entre los invitados, qu

ofí

e un susu

traba una sonrisa radiante, se congeló

Qué haces aquí? No

delante de e

ento privado. D

n mis venas. "¿Me prometiste que estarías en mi gr

bros, con una frialdad

mportantes que hace

sotros? ¿Qué hay de nuestra pro

lla rio. Una risa cru

iguel Ángel. Creí que eras más inteligente. Nunca pensé

abra era

as de rabia y dolor nublaban mi vista. "Todo es

oridad. "Sofía nunca podría estar con alguien como tú. Mira

el c

ndo mi voz. "¡Después de todo lo que

ella hizo lo

abofeteó. Con t

" siseó, sus ojos llenos de odio. "Lárgate de

lgunos con lástima, otros con burla. Era un esp

l eco de sus risas siguiéndome. Mi mu

omiso con la Princesa Sofía. Renuncié a mi puesto en la capita

desap

pués, recibí

talento", pero también deseando evitar

lada y gélida guarnici

sueños, mi amor... todo se

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Donde el amor florece de nuevo
Donde el amor florece de nuevo
“El carruaje se detuvo frente a la vieja casa de mi tía, y el aire familiar de la capital se sintió extrañamente ajeno tras cinco largos años en la frontera. Mi tía Carmen me recibió con lágrimas en los ojos, exclamando: "¡Has vuelto! ¿Sabes cuánto te ha esperado la Princesa Sofía?". Ese nombre fue una bofetada helada, un viaje instantáneo a un pasado que intenté borrar. Ella, la Princesa Sofía, mi prometida de la infancia, me había humillado públicamente el día de mi graduación en la academia. Frente a toda la corte, me miró con desdén y me abofeteó, gritando: "¿Tú? ¿Un simple plebeyo crees ser digno de mí?". Su primo, el Capitán Diego, me sonrió triunfante mientras se la llevaba, dejándome de pie con la mejilla ardiendo y el corazón hecho pedazos. Pocos días después, el Emperador me exilió a la desolada Frontera Norte, un castigo disfrazado de asignación militar. Mi tía suspiró, intentando revivir un pasado que ella creía aún posible, pero yo la detuve: "Tía, las cosas no son como antes." Mi voz sonaba más grave, más cansada; la frontera te cambia. "¿Qué dices?", preguntó, confundida. Entonces solté la verdad que lo cambiaría todo: "Estoy casado. Y tengo una hija." El silencio fue ensordecedor; su incredulidad se transformó en horror, como si hubiera traicionado al imperio. Pero justo entonces, Elena, mi esposa, entró de la mano de Luna, nuestra hija, una niña de grandes ojos oscuros. "Papá, ¡mira lo que me compró mamá!", exclamó Luna, mostrando una muñeca de trapo, y el calor de su abrazo curó cualquier vieja herida. Mi tía las miró boquiabierta, sin entender la serena dignidad de Elena, ni la felicidad genuina que irradiaba mi nueva familia. Esa noche, encontré una vieja carta de Sofía, la que me envió con el peine de jade. Al examinarla de cerca, descubrí que había sido falsificada. La verdad original era devastadora: "Miguel, mi primo Diego me está presionando... No le creas. Todo es una farsa. Confía en mí. Te amo. Nos vemos en tu graduación." De repente, el pasado cobró un nuevo y retorcido significado, revelando una traición inimaginable. Al día siguiente, tomé una decisión inquebrantable. Entregué el peine y las dos notas a un mensajero de confianza para que se los llevara a la Princesa Sofía. No buscaba explicaciones ni confrontaciones; solo quería cerrar ese capítulo para siempre. Una semana después, llegó una invitación a nuestra casa, una orden disfrazada: la Princesa Sofía me invitaba, a mí y a mi "familia", a una recepción en el palacio. Elena me miró con comprensión. "Quiere verte", susurró. "No vamos a escondernos, somos tu familia, y ella necesita verlo." El enfrentamiento final de mi pasado contra mi presente, estaba por comenzar.”
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