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El Precio de La Bondad

Capítulo 4 

Palabras:810    |    Actualizado en: 04/07/2025

de nervios y emoción. Mis padres trataban a Mateo como a un rey

muy duro para esto," le decía mi pad

se lo que pase," añadía mi madre,

a Valentina, desempeñando

na pierna! Bueno, no literalmente, ¡ya sabes a lo que me refiero!" decía con

aridad que me enfermaba. Mis padres, en su

mi madre a mi padre, y yo tuve que

, cómo su sonrisa no llegaba a sus ojos cuando él no la miraba. Vi cómo, cuando pensaba que nad

en su habitación, haciendo sus últimos estiramientos, visualizando su coreografí

l mom

relajemos," anuncié, tratando de sonar casual. "Nos ayudará a

orazón latiendo a mil por

a, Sofía! Eres

respondí

r el azúcar, machaqué las dos pastillas para dormir hasta convertirlas en un polvo fino y lo des

cada uno la taza correcta. Le entregu

ara que duermas

una expresión que parecía decir: "Ve

sospechar nada, hablando animadamente con mis padres sobre lo maravill

a después

dijo, frotándose los ojos. "Creo que ya me

. Esperé diez minutos más, que se me hicieron eternos. Luego, me acerqué a su puerta

a cama, con la boca ligeramente a

rrí a la habitación de Mateo. Él estaba

" le dije en un

, Sofía? M

rmas en mi habita

ido. "¿Por qué?

ápido, inventar u

debe dormir en una habitación diferente la noche antes de una gran actuación para

onocía, sabía que no solía ser supersticiosa, p

Pero está bien. Si eso

" suspiré

a mi habitación. Lo vi acostarse en el p

noches

Mateo. Mañana se

volví a la habitación de Mateo y cerré la puerta desde afuera, llevá

a agotada, pero la adrenalina me mantenía despierta. La trampa estaba puesta. Valentina d

la catástrof

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El Precio de La Bondad
El Precio de La Bondad
“Las llamas me consumían, pero el fuego de mi odio era aún más abrasador. Con Valentina en mis brazos, la arrastraba hacia nuestra muerte, sus gritos ahogados por el humo y su rostro desfigurado por el terror. "Destruiste a mi familia", le susurré, mientras las imágenes de la desgracia desfilaban por mi mente. Vi a mi hermano Mateo, un bailarín soñador, acusado falsamente por ella, perdiendo su audición, expulsado de la escuela, trabajando en una fábrica clandestina hasta encontrar la muerte. Recordé a mis padres, consumidos por la pena, obligados a cuidar de aquella que nos destruía y que eventualmente los llevó a la tumba. El odio se convirtió en mi única razón de vivir, y mientras el fuego nos abrazaba, sentí una extraña paz. Pero en mi último aliento, una pregunta me taladró el alma: "¿Por qué tanto odio hacia nosotros?". La oscuridad me envolvió, pero no duró. De repente, abrí los ojos en mi cama, el sol entrando por la ventana, sin quemaduras, sin humo. Y entonces, la vi. Valentina, joven e inocente, de pie en mi puerta, repitiendo exactamente las mismas palabras que iniciaron la pesadilla: "No tengo a dónde ir... ¿podría quedarme solo por unos días?". El tiempo había retrocedido. Pero esta vez, mi ingenuidad había muerto en el fuego de mi vida anterior. Esta vez, el destino de mi familia sería diferente. Esta vez, yo los protegería.”
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