icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Un Amor Más Que Sangre

Capítulo 2 

Palabras:611    |    Actualizado en: 03/07/2025

la bondad de nuestros ve

un hombre mayor con manos callosas y un corazón nob

o. Ese cabrón tendrá que venir por su madre»,

de Ricardo, pero quizás Elena necesitaba escucharlo por sí mism

que Elena le dictó con voz

sonó una, do

arrastrada por la

ién habla? E

una vez me susurró promesas de amor et

o el hombre con urgencia. «Es tu mamá, Elen

ado de la línea, seguido d

para que vuelva? Dígale que no tengo tiempo p

diendo la paciencia. «¡Tu madre pisó una mina en el campo de atrá

Ricardo fue una

mi problema. Además, seguro es Sofía la que está inventando todo esto para

co

uió fue más pesado

teléfono, resonaron en el aire caliente, cargadas de un v

de esperanza se desvan

ros se h

rodar por sus mejillas arrugad

tan profundo que me partió el alma. «Perdóname, Sofía. Perdóname por h

de su hijo la estaba matando má

gnorando las adverte

sobre sus frá

«No es tu culpa. Tú me diste un hogar cuando no tenía a nadie. Tú me h

zó, incapa

a los ojos. «Ni él, ni su amante, ni esta maldita cosa en

do, a cuando yo era una ado

lde casa, me alimentó, me vistió y me d

ardo cuando él empezaba

ico apoyo, mi

dejar que

tra

a mía. Si tenía que sacrificarme p

ión esta

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Un Amor Más Que Sangre
Un Amor Más Que Sangre
“Morí aplastada bajo el sol, con el cuerpo destrozado por una explosión. Mi suegra, la mujer que me crió como a una hija, murió conmigo. Todo por culpa de Ricardo, mi esposo y un cobarde que nos abandonó, y de Brenda, su amante maliciosa. Ese fue el fin de mi vida anterior. Pero ahora estoy de vuelta. El mismo sol calcinante, el mismo campo polvoriento y la misma escena de pesadilla. Mi suegra, Elena, pálida como un fantasma, tiene un pie plantado firmemente en el suelo. Bajo su zapato gastado, una mina terrestre espera en silencio. El ligero "clic" que hizo al pisarla todavía resuena en mis oídos. «Sofía, hija... llama a Ricardo», suplica Elena con voz temblorosa, llena de pánico. En mi vida pasada, le rogué, le supliqué por teléfono. Su respuesta fue fría, llena de desprecio. Dijo que era un drama, que estábamos exagerando. Se negó a venir. Y por su culpa, morimos. «No», digo con una firmeza que me sorprende a mí misma. «A ese hombre no le voy a llamar». Elena me mira confundida, el miedo luchando contra la sorpresa. «¡No lo hará, mamá! ¡No le importamos!». El recuerdo amargo de Ricardo yéndose de la casa con Brenda, sin mirar atrás, sin una palabra para la madre que lo crió o para la esposa que lo había apoyado, flota entre nosotras. Los vecinos empiezan a arremolinarse a una distancia prudente, susurran entre ellos. «Pobrecita doña Elena». «¿Y el hijo? ¿Dónde está el bueno para nada de Ricardo?». «Dicen que anda con esa mujer rica, la tal Brenda. Se olvidó de su madre». Las palabras son como avispas zumbando a mi alrededor, pero no me afectan. Solo tengo ojos para la mina y para la mujer que está parada sobre ella. Esto no es un sueño. No es un recuerdo. He renacido. He vuelto al día de nuestra muerte. Una extraña calma se asienta sobre mí. El pánico inicial se disuelve, reemplazado por una resolución fría como el acero. Si el destino me ha dado una segunda oportunidad, no la desperdiciaré. No cometeré los mismos errores. Esta vez, Ricardo no decidirá nuestro destino. Yo lo haré.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10