icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon
Un Amor Más Que Sangre

Un Amor Más Que Sangre

Autor: A Chu
icon

Introducción 

Palabras:359    |    Actualizado en: 03/07/2025

sol, con el cuerpo dest

ue me crió como a una

oso y un cobarde que nos abandonó

fin de mi v

a estoy d

mismo campo polvoriento y

un fantasma, tiene un pie pl

do, una mina terrest

izo al pisarla todavía

rdo», suplica Elena con voz

le rogué, le supl

ue fría, llena

drama, que estáb

gó a

culpa,

firmeza que me so

re no le vo

ida, el miedo luchand

mamá! ¡No le

sin mirar atrás, sin una palabra para la madre que lo crió

olinarse a una distancia pru

ita doñ

está el bueno para

mujer rica, la tal Brend

ispas zumbando a mi alre

mina y para la mujer que

o es u

un rec

enac

l día de nu

calma se asi

ve, reemplazado por una res

o una segunda oportunid

é los mism

do no decidirá

lo

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Un Amor Más Que Sangre
Un Amor Más Que Sangre
“Morí aplastada bajo el sol, con el cuerpo destrozado por una explosión. Mi suegra, la mujer que me crió como a una hija, murió conmigo. Todo por culpa de Ricardo, mi esposo y un cobarde que nos abandonó, y de Brenda, su amante maliciosa. Ese fue el fin de mi vida anterior. Pero ahora estoy de vuelta. El mismo sol calcinante, el mismo campo polvoriento y la misma escena de pesadilla. Mi suegra, Elena, pálida como un fantasma, tiene un pie plantado firmemente en el suelo. Bajo su zapato gastado, una mina terrestre espera en silencio. El ligero "clic" que hizo al pisarla todavía resuena en mis oídos. «Sofía, hija... llama a Ricardo», suplica Elena con voz temblorosa, llena de pánico. En mi vida pasada, le rogué, le supliqué por teléfono. Su respuesta fue fría, llena de desprecio. Dijo que era un drama, que estábamos exagerando. Se negó a venir. Y por su culpa, morimos. «No», digo con una firmeza que me sorprende a mí misma. «A ese hombre no le voy a llamar». Elena me mira confundida, el miedo luchando contra la sorpresa. «¡No lo hará, mamá! ¡No le importamos!». El recuerdo amargo de Ricardo yéndose de la casa con Brenda, sin mirar atrás, sin una palabra para la madre que lo crió o para la esposa que lo había apoyado, flota entre nosotras. Los vecinos empiezan a arremolinarse a una distancia prudente, susurran entre ellos. «Pobrecita doña Elena». «¿Y el hijo? ¿Dónde está el bueno para nada de Ricardo?». «Dicen que anda con esa mujer rica, la tal Brenda. Se olvidó de su madre». Las palabras son como avispas zumbando a mi alrededor, pero no me afectan. Solo tengo ojos para la mina y para la mujer que está parada sobre ella. Esto no es un sueño. No es un recuerdo. He renacido. He vuelto al día de nuestra muerte. Una extraña calma se asienta sobre mí. El pánico inicial se disuelve, reemplazado por una resolución fría como el acero. Si el destino me ha dado una segunda oportunidad, no la desperdiciaré. No cometeré los mismos errores. Esta vez, Ricardo no decidirá nuestro destino. Yo lo haré.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10