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El Precio de la Infidelidad

Capítulo 3 

Palabras:796    |    Actualizado en: 03/07/2025

rente a la multitud, disfrut

e nadie se lo perdiera. "Eso es lo que se necesita para te

e había aferrado a la pierna de

nde la lección. En la vida, o tienes dinero o no eres na

lo un niño herido puede tener, l

protege a la gente! ¡Tú s

gunas risas ahogadas en la multitu

gruñó, dando un paso a

rpuso, su cuerpo era u

i hijo", dijo Alejandro, s

Bueno, bueno, el señor Guzmán ha donado dos millones de pesos. La tran

gente se volvieron e

retírese c

ñor pagó, e

ar un mal ra

o teléfono, el que usaba para sus verda

siquiera su esposa, sabía que existía. Una cuenta con fondos qu

o en voz alta, captando la

ilamente haci

ción. En nombre de mi

erado. "¿Y de cuánto estam

pesos", dijo Aleja

epulcral cayó

ajero dejó caer su pluma. Ramiro Guzmán lo mir

lones?", tartam

pitió Alejandro. "T

on una carcajada n

ero! ¡Es un farol! ¡Seguro es un

do apoyo. "¡No le crean! ¡Es un p

guridad de Alejandro

atos de la cuenta que Alejandro le mostró en su

ESAND

s se hicier

CCIÓN A

rió la sala. Diez millon

nco pálido. No podía ser. ¿De dónde ha

a casa". Ella le había asegurado que Alejandro era un simple empleado de una emp

o podía perder. No

desesperado. "¡Yo... yo don

ra que pudiera prestarle dinero de inmediato. Estaba dispuesto a liquidar ac

ente por teléfono, Alejandro lo ob

tra vez. La traición. El desprecio. La forma en que lo habí

n lugar en un encuentro. Era

volvió haci

donación de d

iviado, pensando que la

levantando la voz para que todos, inc

donación. Cien m

ahora el aire mismo pa

mil

estratosférica, que la gente

os para sus doce millones, se quedó paral

istía la figura tranquila de Alejandro Vargas

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El Precio de la Infidelidad
El Precio de la Infidelidad
“Mi hijo Carlitos, mi campeón, lo era todo para mí. Había donado mi valiosísima colección de artefactos prehispánicos, un legado ancestral, al Museo Nacional. Todo para asegurar su lugar en el prestigioso "Encuentro de Líderes Comunitarios del Mañana", su gran sueño. Pero al día siguiente, el mundo se vino abajo. Carlitos regresó a casa, con los ojos llenos de lágrimas, sollozando que le habían arrebatado su lugar. Se lo habían dado a Ramiro Jr., el mocoso arrogante, cuyo padre, el magnate Ramiro "El Buitre" Guzmán, había comprado el puesto con un millón de pesos. Cuando enfrenté al director, Ramiro Guzmán se mofó, diciendo que en este mundo "las cosas no se ganan, se compran". Con desprecio, agitó una tarjeta de crédito negra, sin límite aparente, alardeando de su poder. Pero el horror me golpeó al reconocerla: era la tarjeta adicional que le había dado a mi esposa Sofía. Era el dinero que yo había ganado. El "Buitre" no solo robaba la oportunidad de mi hijo, ¡era el amante de mi esposa! La traición me caló hasta los huesos. Apreté los puños, la rabia crecía en mi interior. ¿Cómo pudo Sofía, mi propia esposa, hacerme esto? Bloqueé la tarjeta al instante y me acerqué a Ramiro. Con voz helada, le pregunté: "¿Si esa tarjeta realmente puede sacar un millón de pesos de mi cuenta, qué te parece si me arrodillo aquí mismo y te llamo 'papá'?" Hice una pausa. "¿Pero gastar mi dinero en tus amantes y encima querer que un muerto de hambre como tú pisotee a mi hijo? Ni en tus sueños, pendejo." El Jaguar había despertado.”
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