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La Mujer Despreciada Por Su Familia

Capítulo 5 

Palabras:780    |    Actualizado en: 03/07/2025

de fingir. Me quitó el acceso a las cuentas bancarias conjuntas y me dio una tarjeta de crédito con un límite ridícul

or, pero no tenía libertad. Mis días eran largos y vacíos, pasaba las horas dibujando en mis cuadernos, el único

elea con mis padres, descu

vida. Se lo dije a Ricardo, esperando, tontamen

ora. "Bien" , dijo. "Un hered

guardiana. Monitoreaba mis llamadas, revisaba mis salidas. Elena venía a visitarme a menudo, con su sonrisa de víbora, trayéndom

a, una incubadora humana para el linaje de un hombre que me des

ctica. Empezó a ser amable de nuevo, pero

acariciando mi vientre. "Cuando nazca, todo será diferente.

ufraga. El bebé se convirtió en mi única

finalmente sostuve a mi hijo, Leo, en mis brazos, todo el sufrimiento pareció desvanecerse. Lloré de alegría, de

e protegerl

semejanza. Lo colmaban de regalos caros, de dulces, de todos los cap

ras, él las tiraba al suelo. "¡No quier

rmir, él me lo arrebataba de las manos. "¡Ab

berrinches, aplaudían su mala educación. Me desautorizaban constantemente

a verme com

te. Pasé toda la mañana decorándolo con carritos de carreras, tal como a él le

na pastelería de lujo. "¡Feliz cumpleaños, mi prínc

rrió a abrazar a Elena y

o!" , gritó. "¡Quiero el

suelo. El chocolate y la crema se

ndo apoyo, una pizca de decencia. Él simplemente se encogió de hom

, una sonrisa d

do. Nada cambiaría nunca. Yo no solo había perdido a mi prometido y a mi hermana. Tambi

ecordatorio de un pasado que querían borrar. Y mi

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La Mujer Despreciada Por Su Familia
La Mujer Despreciada Por Su Familia
“El olor metálico de la sangre llenaba mis fosas nasales, espeso y mareador. Estaba tirada en el frío suelo de mármol de mi propio recibidor, con un dolor agudo que me partía el abdomen. Desde el suelo, vi sus pies: los carísimos zapatos italianos de Ricardo, mi prometido, y los tacones de aguja de Elena, mi propia hermana, posicionándose a centímetros de mi cara. "Ricardo, ¿está bien? Se golpeó muy fuerte" , susurró Elena, con una falsa preocupación que me revolvió el estómago, mientras la boca de Ricardo devoraba la suya, ignorando mi cuerpo casi inerte. El dolor de la traición era mil veces peor que el golpe. Dos días después, en el hospital, la enfermera me confirmó lo inevitable: "Lamento informarle que perdió el embarazo" . Regresé a casa, la escena de mi dolor, para encontrarlos en la cocina, riéndose, Elena con una de mis batas de seda, Ricardo dándole fresas con una ternura que nunca me había mostrado. Ellos me vieron, Elena puso su máscara de actriz y Ricardo, ni se molestó en fingir. Abrí Instagram en mi nuevo teléfono y vi la prueba de su traición documentada para todo el mundo, mientras yo yacía en un hospital: "Encontrando la felicidad en los lugares más inesperados. A veces, el amor verdadero tarda en revelarse" , decía una de las fotos. La náusea subió por mi garganta, y con ella, una pregunta que me quemaba la garganta: "¿Dónde está mi vestido? ¿El que robaron?". Ricardo se rio, cruel: "¿Bebé? No seas dramática, Sofía. Fue un accidente. Además, ¿cómo sabes que era mío?" . Esa fue la última gota. Mientras empacaba mis cosas, Ricardo bloqueó la puerta, exigiendo que me quedara, acusándome de estar "histérica" . Le di una bofetada. En ese momento, su teléfono sonó, era Elena, fingiendo un malestar para arrastrarlo de vuelta a su lado. Cuando él volvió a subir, mi hijo, Leo, apareció en la puerta, manipulado, repitiendo lo que Elena le había dicho: "¡Mi mamá está llorando! Dice que eres mala. Que la quieres lastimar. ¿Por qué eres tan mala, tía Sofía?" . Mirando a Ricardo, dije con una calma que lo desarmó: "No tenemos nada de qué hablar. Quiero el divorcio" . Él se burló: "¿Divorcio? Ni siquiera estamos casados. Y si te vas, te vas sin nada. Todo está a mi nombre, ¿recuerdas?" . "No quiero tu dinero. Quiero mi libertad" . Mi madre me llamó, furiosa, confirmando mi desvío como peón defectuoso: "¡Inútil! ¡Siempre has sido una inútil! ¡Tu hermana, ella sí sabe cómo conseguir lo que quiere! ¡Tú solo sabes dibujar tus garabatos estúpidos!" . Colgué. "Tú dejaste de ser mi madre hace mucho tiempo" . Con la maleta en la mano, me juré que no volvería a mirar atrás.”
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