icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Volví para Salvar El Futuro de Mi Hijo

Capítulo 3 

Palabras:548    |    Actualizado en: 27/06/2025

agentes nos miraron de arriba abajo. Mi ropa sencilla, mi cojera

García", dije, mi voz más

Javier? ¿El hermano del héroe? Ya

rios en las afueras. Vive como un rey ahora", añadi

re autobuses y caminar, en encontrar la urbanización. Era un

rande, mucho más de lo que Javier podr

ra llamar a la pue

vier. Era

rajo en una mueca

uí, tullida? ¿Viene

tigo. Mateo se e

unto importante sobre Mateo", dij

! ¡No tiene tiempo pa

poso, apareció detrás de ella. Estaba vestida con ropa ca

iento. Isabela, ¿no te da vergüenza

e que gritaba dinero. Su mirada pasó por

alo?", preguntó, com

montar un numerito! ¡Nos están avergonzando

omarse por sus ventanas. La humillaci

i voz temblando de rabia. "Javier, tien

hijo de una costurera coja merece una beca? Adrián

cegó. Saqué la medalla de

hermano. ¡Por su memoria, te exijo que

de la mano. Sus uñas

y la tiró al suelo. La medalla rebotó en el

teo, agachándose

ía, que había salido detrás

on su zapato caro, apla

ó un grito

cha. "Largo de aquí o llamo a mis compañeros para

undó. Estábamos solos,

he negro, oficial, se detuvo

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Volví para Salvar El Futuro de Mi Hijo
Volví para Salvar El Futuro de Mi Hijo
“En mi lecho de muerte, agobiada por años de miseria y la cojera que me recordaba mi vulnerabilidad, mi último pensamiento fue para Mateo, mi hijo. Lo había visto morir en vida, su espíritu destrozado, sus sueños de la Universidad Politécnica de Madrid convertidos en cenizas. En ese momento final, mi cuñado Javier, con crueldad glacial, se deleitó al confesar su traición. Fue él quien interceptó la carta de beca de Mateo, esa que le habría abierto las puertas al futuro, para dársela a su propio sobrino. La impotencia me ahogó, la rabia me consumió al ver el destino de mi hijo, condenado a la construcción por la avaricia de un familiar. ¿Cómo pudo tal maldad destruir a mi noble Mateo? ¿Cómo fui tan ciega para no verlo? Pero justo cuando la oscuridad parecía engullirme, abrí los ojos y el olor a café llenó el aire: había vuelto, milagrosamente, al día exacto en que esa carta cambiaría, o no, nuestras vidas. Esta vez, no permitiré que la historia se repita.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10