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La sed de Dominar El Destino

Capítulo 1 

Palabras:436    |    Actualizado en: 25/06/2025

ndo Soto para sal

euda que acumulamos era una soga al cuello. Hernando, el dueño d

idós años, él

ellido, su fortuna, a camb

s sueños de ser una bailaora famosa en

oro, pero seguía

aban con una mezcla de lástima y desprecio. Yo era la jo

no sabía cómo ponerme, pero por las noches, la cama era un desierto.

l baile, ahora no tenía dónde salir. Pero me mantenía fiel, era el pre

a en un rincón. Las otras esposas, mujeres como Isabel, la mujer d

, el dulzor del vino s

mareada, y empecé a caminar por l

puerta eq

luz de unas velas. El aire olía a incienso exótico,

a colección de objetos de marfil y jade. Eran juguetes, forma

ad. Tomé uno de los objetos. Era

el corazón latiendo con fuerza. Una oleada de calor

ación, con la cara sonr

ura, y una sonrisa lenta y comprensiva se dibujó en s

reto. Sabía

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La sed de Dominar El Destino
La sed de Dominar El Destino
“Me casé con un hombre anciano y poderoso para salvar a mi familia, cambiando mis sueños de baile por una jaula de oro llena de un lujo que no me llenaba. Mi cuerpo ardía de pasión contenida, la misma que me había hecho una bailaora, ahora asfixiada por la rutina y la cama fría de mi marido. Una tarde, el jerez de más y una puerta equivocada me revelaron un secreto oscuro de la mansión: objetos exóticos y el aroma a incienso desvelaron un anhelo prohibido que pulsaba en mi interior. Luego, una amiga de mi marido me introdujo en su peculiar "terapia ecuestre", un club secreto donde mujeres como yo buscaban lo que les negaban en su casa, y donde encontré una conexión ardiente con un "torero" llamado Mateo. Pero mi mundo se rompió en pedazos cuando descubrí que mi marido, el hombre que me había "salvado", no solo sabía de mis encuentros secretos, sino que los había orquestado y grabado, vendiendo mi pasión y mi humillación como un espectáculo privado al mejor postor. No era una liberación; era una actuación cruel, una pornografía para deleite de una élite enferma. La rabia me consumió, y con ella, la sed de una venganza que me convertiría en la dueña de mi destino, cueste lo que cueste.”
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