icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

El Precio de un Sueño Roto

Capítulo 2 

Palabras:454    |    Actualizado en: 25/06/2025

letes al caer atraj

ostró sorpresa, sino una fría diversión.

y caminando hacia mí con la elegancia de una depredadora. "¿Qué haces aquí

az de hablar. El dolor era

aterradora. Recogió uno de los fajos de

te a los ojos. "¿Cuántas uvas tuviste que recog

diendo mi espacio, un olor que nunca había a

losas y ásperas. "Recuerdo cuando eran suaves. Recu

n a brotar de mis ojo

ue lo único que

creíste que Mateo, un Solís, estaría con alguien como tú? Una huérfan

con asco. Se volvió h

. "Un millón de euros. Y asegúrate

a, quien ahora ocupaba s

ra hacer lo que sea necesario para que entiend

arriba abajo, sab

arrodilles y me supliques que te deje seguir trabajando aquí. Quizás si me

desvanecía. La humillació

ó. La Isabella que amaba a Mateo, la que

por mí. Por los cinco años perdidos. Por mi

miré. Ya no había lágrim

una voz que apenas

í corriendo de ese restaurante, dejando atrás el d

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El Precio de un Sueño Roto
El Precio de un Sueño Roto
“Mis manos que una vez soñaron con Miguel Ángel, ahora solo conocían la tierra áspera de La Rioja. Durante cinco años, me maté trabajando en un viñedo, recogiendo uvas con mis manos destrozadas para salvar a Mateo, el hombre que amaba, de una supuesta deuda de 300.000 euros. Sacrifiqué mi beca, mis sueños en el Vaticano, todo por él. Hoy, finalmente, lo había logrado. Tenía el dinero en mis manos. Pero cuando fui a entregarlo, descubrí una escena que destrozó mi alma. Mateo no era el hombre arruinado que yo creía; era el Señor Solís, el heredero de la bodega, riéndose con Sofía, mi "jefa" y su cómplice. Todo fue una farsa cruel y elaborada. Se habían burlado de mí durante cinco años. Mateo no solo no estaba arruinado, sino que planeaba endeudarme por un millón de euros más, solo por diversión. Me humilló públicamente, mis sueños y mi sacrificio fueron pisoteados. Sofía, con una sonrisa de depredadora, me exigió que me arrodillara y suplicara por un trabajo. La traición me cegó, me ahogó el aire. ¿Cómo pudo engañarme así? ¿Por qué tanto odio, tanta crueldad? La Isabella que amaba a Mateo murió allí mismo. Pero del fondo del abismo, una llama se encendió. No me arrodillé. Dejé caer el dinero, el símbolo de mi esclavitud. Y en ese instante, en medio de la oscuridad, un rayo de esperanza: la voz de mi mentor, el Profesor Vargas, al otro lado de la línea. Él me dio una segunda oportunidad, el sueño que creí perdido: ¡El Vaticano! Y no solo me rescató de un ataque esa misma noche, sino que me recordó que mi vida, mis verdaderos sueños, valían mucho más que su mentira.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 8