ruo invisible que me
or me empapaba la ropa, pegándomela a la piel. Empecé a sen
unió a la f
del pantalón. Mis dedos tembl
número d
o. Dos
u voz sonaba irritada, lejana.
jadeé. "Camila... ha cerrado con ca
a mi madre suspirar, un
ta. Deja de ser tan dramática, por favor. Estás
. te lo juro
el lunes, Sofía. Intenta
co
eración se mezclaron c
Ni siquiera contestó. Saltó
ca anterior. Una época antes de Camila, antes del terremoto. Éram
aron a una sobrina traumatizada y un cheque. Una herencia considerable,
se convirtió en una ofensa, una deuda que yo, sin saberlo, tenía que pagar cada día. Ellos veían
presente. Solo me
empleada
isto crecer. Te
é su
/0/16208/coverorgin.jpg?v=c1be4cb207738d56bb6b2af3932e6c33&imageMogr2/format/webp)
/0/19409/coverorgin.jpg?v=cd4067e10657fb3d12e50316239aeb40&imageMogr2/format/webp)
/0/21964/coverorgin.jpg?v=dc3db5e3d6679a6ed45a0fa14f008de1&imageMogr2/format/webp)
/0/21836/coverorgin.jpg?v=04193b26eaea3b170149a7353528fa9e&imageMogr2/format/webp)
/0/22726/coverorgin.jpg?v=69fabb7a6129f00311db764be51c68b2&imageMogr2/format/webp)
/0/22187/coverorgin.jpg?v=c6699551d5a6753e362fa579cf203c2d&imageMogr2/format/webp)
/0/17227/coverbig.jpg?v=a669e88cbf939a7e2e408b54e62001b4&imageMogr2/format/webp)