icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Amor de una Bruja

Capítulo 1 

Palabras:514    |    Actualizado en: 23/06/2025

gando fuerte sobre los campos de agave azul. No vino sola. Traía

e, frente a un Ricardo que la miraba c

z de socialité capitalina. "Mi bebé, nuestro bebé, es frágil. Para

rtaba la vista

Isabela. Pide

llas de un 'niño milagroso'. La

r la hacienda y al que los trabajadores miraban con una mezcla de asombro y respeto. El niño que era un reco

a ingenuidad de su madre, la sangre

ardo, sin una pizca

su despacho, oliendo a tequila

ofía, su voz tranquila pero firm

ierra, de esta casa y de todo lo q

tu h

río. "Un sacrificio necesari

sangre. Mi don es más fuerte. Yo puedo darle la p

nes de campesina. No, Sofía. La bruja fue clara. Necesita ser

adalajara, un hombre con más deudas que escrúpulo

sus costillas. L

la hacienda. Sofía intentó detenerlos, pero

ron por la hacienda, pero nadie se atrevió a intervenir. A mitad d

ándose las manos. "Isabela

on la herida abierta, sangran

ngrado y por un dolor qu

do le sostenía el cabello a Isabela mientras ella vomitaba por la

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Amor de una Bruja
Amor de una Bruja
“Yo, Sofía, una humilde curandera de Oaxaca, salvé a la familia de Ricardo de la ruina, entrelazando mi don y mi propia vida con la suya para hacer florecer su vasta hacienda y su imperio tequilero. Fue entonces, con la llegada de su amante Isabela y sus venenosos susurros sobre un "amuleto milagroso", cuando Ricardo, cegado por el engaño, decidió que nuestro propio hijo, el pequeño Mateo, no era más que un objeto para sus oscuros deseos. Sin la menor compasión, le arrancaron las costillas a mi Mateo, dejando que sus desgarradores gritos se perdieran en la hacienda antes de que muriera desangrado, para luego profanar sus cenizas esparciéndolas sin respeto para que los perros las devoraran, y finalmente, él mismo rompió mis manos, negando mi poder y mi existencia. Paralizada por el dolor y la devastación, solo pude observar la inconcebible crueldad de quien juró amarme, mientras mi alma gritaba en silencio por la injusticia de un sacrificio tan puro en aras de una mentira tan vil. Pero en ese mismo instante, los campos de agave bendecidos por mi don se marchitaron, arrastrando al imperio de Ricardo a la ruina, y yo, con mis manos rotas y mi corazón quebrado, me retiré a mis montañas, dejando que el destino, implacable, cobrara su deuda, convirtiéndome en la silenciosa testigo de su merecido final.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10