icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Verdad después de mi Muerte

Capítulo 3 

Palabras:380    |    Actualizado en: 23/06/2025

una nueva entrada. Mi voz, leída

verdad. Soy adoptada. No soy l

recorrió a l

razón se aceleró. El amor que sentía por él, ese amor que siempre había escondido por ser 'prohibi

e de un salto, su r

en esa porquerí

ana, pero los guardias de

dijo Ana María. "Tenemos un contrato.

iento, pero su cuerpo estaba tenso

uiente entrada describía la

mperatura. Anoche, con fiebre, me tomó de la mano. Me dijo que yo era la estrella más hermosa que había visto nunca. Y yo le dije que lo amab

ban fijos en el suelo. El recuerdo era dema

a de esa sección

té nuestro secreto. Ella es mi m

a. "Yo... yo no sabía qué hacer. Era tan joven. Traté de a

o fue tu culpa. Ella siempre fue así, egoísta y auto

se dibujó en mi rostro inexistente. Sí,

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Verdad después de mi Muerte
La Verdad después de mi Muerte
“Flotaba, una sombra invisible, en el segundo aniversario de mi muerte. Abajo, en el brillante escenario, Isabela, mi supuesta mejor amiga, recibía el premio "Corazón de Oro", aclamada por toda una nación. Mateo, mi amor secreto, la miraba con una adoración que, trágicamente, una vez fue mía. De repente, mi viejo smartphone, el diario de mi alma y mi única prueba, se deslizó ante la cámara principal. Mateo, con asco, exigió que lo quitaran, tildándome de "basura que trae mala suerte". Los comentarios en pantalla explotaron, condenándome y elevando a Isabela a santa. La sagaz periodista Ana María, sin inmutarse, encendió mi teléfono y leyó mi blog privado. La primera entrada reveló mi donación anónima, exponiendo la fachada del "primer acto benéfico" de Isabela. Ella, con cartas falsas, intentó desviar la verdad, mientras Mateo, ciego, la defendía, acusándome de "ideas extrañas" y "rata de alcantarilla". Las revelaciones continuaron: desde mi adopción que liberó nuestro amor secreto con Mateo, hasta mi ingenuidad al confiar en Isabela, quien usó cada confesión para arrastrarme al abismo. Mateo, corroído por la culpa y el odio autoimpuesto, se negaba a creer. ¿Cómo podían, después de todo lo que sufrí, seguir juzgándome tan cruelmente? La tensión explotó. Cuando Mateo intentó silenciarme destrozando el teléfono, este, roto, emitió una grabación. Mi voz, desde el más allá, sonó. Eran mis últimos instantes, narrando la brutalidad de Isabela, su red criminal, y el horror de mi asesinato. La verdad enterrada, por fin, veía la luz.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10