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La Bailaora Silenciosa

Capítulo 2 

Palabras:432    |    Actualizado en: 23/06/2025

egó. El ambiente tras el escenario era un c

existía el temblor sordo del suelo bajo mis pies, la vibrac

rojo, carísimo y llamativo, era

quién está aquí. L

o de sus labios pintados de un rojo perfecto. Javier estaba a s

aprender de los verdaderos artistas," dij

parecía desconcertarlos

lengua el gato? O es que y

televisor, llorando falsas lágrimas mientras me llamaba fraude. Recordé a Javier, con su aire de víctima traici

a un producto de Javier. Él componía para ella, le diseñaba las coreografías y la vendía

a con un brazo. "No vale la pena. Esta noche, to

, riendo en

der la historia de cada palo, la matemática sagrada de cada compás. Me enseñó que el flamenco no era solo mo

so. Para ellos, el flamenco era un n

ertir ese escen

me gritó algo al oído. No

en cinco

ntiendo la madera del

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La Bailaora Silenciosa
La Bailaora Silenciosa
“Era Carmen, una bailaora de flamenco en la cima de mi carrera, con una coreografía que era mi alma, mi obra maestra. Pero mi exnovio, Javier, y su nueva amante, Isabela, la robaron. No solo eso, me acusaron a mí, públicamente, de plagio. Mi nombre fue arrastrado por el barro. Los medios y las redes sociales me destrozaron. Mi familia fue humillada. La enfermedad degenerativa que ya padecía, esa sordera incipiente, se aceleró con la desesperación, sumiéndome en un mutismo confuso. Al final, no pude más. Me lancé desde el balcón de mi ático de lujo, con el eco de sus calumnias en mis oídos: "Carmen, eres una ladrona. Nunca tuviste talento." Me suicidé. La traición de quienes más amé me costó la vida. Morí con el corazón destrozado, sin que nadie creyera mi verdad, ahogada en la injusticia de un mundo que solo vio sus mentiras. Pero el destino tenía otros planes. Abrí los ojos de nuevo: ¡había reencarnado! Y justo meses antes del mismo concurso que selló mi anterior condena. Mi cuerpo es fuerte, pero la sordera persiste. Mis seres queridos me ruegan que busque cura. Me he negado. Esta vez, NO será mi debilidad. La he abrazado, la he convertido en mi fuerza. Mi silencio será el testigo, y mi baile, mi venganza. ¿Cómo puede una sorda robar una música que no puede oír? Prepárense, Javier e Isabela. El escenario que creyeron suyo, será ahora su tumba.”
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