icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Subo El Autobús Destinado

Capítulo 3 

Palabras:407    |    Actualizado en: 20/06/2025

una tortura d

olvía el estómago. A su lado, Isabela parloteaba sin cesar sobre la ropa que compr

dijo Isabela, mirándome por el espejo retr

casemos, yo me encargaré de su guardarropa. La hija de un

erior, esas palabras me habrían humillado. Ahora

que tengo," respo

tarlos. Esperaban lágrimas

encio, probablemente aterrorizado por la conducción de

ferencia de prensa, Isa?" p

he practicado mi discurso. Sobre cómo mi 'padre' me inspiró, cómo su

llegáramos a tiempo," añadió Mateo. "Demostrará el poder de n

ventana, viendo el paisaje des

n era una pala más, ca

io de la Corporación Ramírez era un rascacielos de cristal y

lantes. Vimos al resto de los becarios, los que tomaron el aut

ió entre la multitud como

llegado!" exclamó, guiando a Isabela hac

s, ignorando las miradas de

ó el micrófono y las luces de l

o lo habí

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Subo El Autobús Destinado
Subo El Autobús Destinado
“Mateo, mi prometido, sostenía con aire posesivo los boletos y documentos de nuestra beca para España, un pasaporte a una vida soñada. En la polvorienta terminal de autobuses de nuestro pueblo, el motor rugía impaciente; estábamos a punto de partir hacia Ciudad de México, el inicio de todo. Pero su mandíbula tensa y su firme "Isabela no ha llegado" no fueron una espera inocua. La visión de sus manos apretando mi cuello, hasta que el aire se convirtió en un lujo, me asaltó, tan vívida como el infierno que ya conocía. En mi vida anterior, esa fue mi noche de bodas, cuando Mateo me estranguló, sus ojos llenos de un odio incomprensible, culpándome por la vida miserable de Isabela, su "verdadero amor". Por su capricho de esperarla, perdí el autobús, la beca, el futuro y, finalmente, la vida misma. Ahora, con el recuerdo de la muerte todavía frío en mi piel, la injusticia me quemaba. ¿Cómo pude rogarle, llorar y suplicarle entonces? ¿Cómo permití que un hombre tan retorcido, cuya familia manipulaba mi herencia, controlara mi destino y me llevara a la tumba? Pero he renacido. Y esta vez, no soy la Sofía de antes. Solté su mano, un contacto que ahora me quemaba. "Entonces, espérala tú", le dije, mi voz tranquila, vacía de histeria. "Yo voy a subir a ese autobús. Tú puedes quedarte aquí con tu amada Isabela." El primer paso de mi venganza acababa de comenzar.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10