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 Donde Crecen las Alas

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Capítulo 1 Cuando Luna cayó del cielo

Palabras:1291    |    Actualizado en: 10/06/2025

a y temblorosa de plata que no se atrevía a moverse, como si supiera que cua

, vencido por algo invisible, se dejara ir. Sus manos temblaban mientras se aferraban a la orilla, hundién

s que merecen vestirse de esperanza. Pero ese blanco, tan puro en otro tiempo, se manchaba ahora sin hacer ruido, oscurecido por el

lejana, quebrada por la u

o. Un joven, tal vez un vecino, tal vez un extraño. Cargaba un bulto apre

u

o levantarse, correr, gritar, hacer algo. Pero no pudo. La sal del ma

ombres como un rezo frenético, buscando encontrar sentido, algún orden

llamó al 911 mientras sollozaba. Otra se quitó una chaqueta y trató de cubrirla con ella. Le hablab

meda del mar. Era algo que se había roto en lo profundo, una grieta i

o cortó el aire. Un segu

P

frase que no había terminado. El llanto del bebé se detuvo por un segund

on -susurró a

qu

iña. A

Lu

. Sirenas que chillaban lejos. Arena en la boca. Sal en las pestañas. Y

me van a qu

eglas de lo que había afuera. Un paramédico le hablaba. Decía su nombre. Le pedía que respirara. Pero Amelia no podía escucharlo.

l líquido frío entrando en su brazo. Un inten

, por favor. El bebé está

Era otro. Uno que tenía nombre. Uno que había imaginado en s

manos. Una criatura roja, furiosa, recién nacida. Ll

stá respirando bien. No tiene

a otra niña. Otro de

murmuró Amelia, s

í. La tienes

Un segundo. Luego otro. Y el tiempo empezó a moverse hacia at

emanas

torpes, trazos imperfectos, pero llenos de significado. A su lado, Tomás dormía ent

da movimiento dentro de ella era un milagro. Cada patadita, una promesa d

de pan caliente en las man

enco

ó la vista, d

qu

Está de vuelta. R

esos nombres que nunca terminan de morir. Que viven enterrad

El aire se vol

ás se

mano con fuerza-. Pero no vamos a dejar que se acerque. Esta

e está preparado para el pasado. Mucho menos para la f

o

ente. Amelia abrió los ojos. Le dolían los párpados. Tení

grandes y asustados, llenos de pregunt

a hermanita

, pero el cuerpo no res

To

r a buscarte, pero me

en los ojos. Quiso abraz

u hermanita! ¡

egó con l

n. La vi. Estaba l

ubiera llamado. Traía el rostro tenso, los ojos

me-. Fue una amenaza. Pero logramos

iró. Direct

ue

ró los ojos y asintió. Y el nombre volvió

ur

, Amelia pudo

ues y sonidos mecánicos. Ajena al horror. Inoc

vidrio, como si así pudie

. Porque caíste del cielo. Porque naciste entre

nuevo. Algo feroz. Como una fuerza que empezaba a na

ría. Conocida. Un su

í que no m

de golpe. Pero

naza. De un pasado que

la sirvien

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 Donde Crecen las Alas
Donde Crecen las Alas
“Segunda parte de una saga inolvidable sobre el poder del amor, la familia... y la libertad de elegir quién ser: La criada y el joven heredero. Años después de aquella boda frente al mar, Amelia ha dejado de ser solo "la sirvienta que amó". Ahora es madre de dos, hermana, esposa, mujer... y guardiana de una historia que aún no ha terminado de sanar. Gabriel, su hijo mayor, crece entre preguntas que no siempre tienen respuestas. Isabelita lucha por abrirse camino lejos de casa, entre bisturíes y amenazas invisibles. Tomás, el más pequeño, apenas empieza a caminar, pero ya lleva en sus hombros la herencia de una familia que aprendió a levantarse. Luciano intenta sostener lo construido, pero cuando el pasado golpea sin avisar, ni el amor parece suficiente para proteger lo amado. Viejos enemigos regresan con sed de venganza. Secretos familiares salen a la luz. Y mientras el mundo parece tambalearse, Amelia se enfrenta a la pregunta más difícil: ¿Cuánto hay que soltar para poder volar? Con personajes entrañables, giros conmovedores y una voz narrativa que abraza desde la primera página, esta novela nos recuerda que algunas raíces dan fruto... y otras, alas.”