Un CEO en apuros
mi
ada en los papeles frente a mí, pero la verdad es que no
rme topado con Joaquín, el nuevo pasante que
principio me irritaba, pero al mismo tiempo, no podía sacarlo de mi ca
que realmente tenía que hacer. Pero justo en ese momento, escu
, con una mezcla de
uerer al mismo tiempo, siempre echando relajo, pero
lando con Ramiro, y ya se me e
mi
lanzando alguna mirada sugestiva o soltando comentarios que hacían que mi piel se erizara,
sé mientras lo
elipe me pidió que, como encargado de sección, haga las presentaciones. Tenemos un nuevo com
antes de que Ramiro pudiera empezar con su formalidad, decidí lanzarle a Jo
arse por lo de antes... -dije con una sonrisa sarcásti
imperceptible pero lo suficientemente clara como pa
evenida, y de repente no estaba tan segura de s
ntí una especie de corriente pasar entre nosotros. Me quedé mirándolo un
gundo más de lo debido y, con su típica actitud de "sé
as sobre las relaciones entre colegas, ¿no? -dijo con una
ando la mano de Joaquín
amiro -dije, frunciendo
ó para seguir con las presentaciones, dándole una palmada a Joaq
lo que acababa de pasar. Volví a centrarme en los papeles, pero noté q
é en la silla y, sin pensar demasiado, le
e con el tono más casual que pude, per
decirme que no. Pero entonces, algo en su expresión cambió. Su
a de resignación y humor. -Despu
nque intenté no darle mucha importancia, no p
todo esto me estaba empezand
és, sosteniendo el café en una ma
su rostro, como si lo que acababa de hacer no le im
él aceptaría tan fácilmente ser mandado
casi juguetona, una que escondía mis verdaderos pensamientos. Porque la v
dome el vaso a los lab
r me envolvió la boca, despertándome un poco más después
zos, su cuerpo relajado, pero su mirada fija en mí. Tenía esa expresión de estar
tó, su voz sonaba tranquila,
bebía un poco más. Podría haberle dicho que no,
ería dive
montañas de documentos que siempre me tocaba manejar. A decir verdad, no ha
tendí. Él los miró un segundo, luego me miró a mí
quitarme la sonrisa de la cara mientras volvía a g
se enfocaron en los papeles que ahora sostenía en sus m
as? -preguntó, levantando la m
ole otro sorbo al café sin
preocupado. -Los jefes son un poco
Alzó una ceja, frustrado, pero sin decir nada más. En su cabeza, seguro est
ono más bajo y con una lige
a inocente, recostándome en la sill
buscando alguna pista de que todo esto era una broma. Finalment
cto -m
o. Lo seguí con la mirada mientras se alejaba, y aunque traté de mantener mi rostro seri
ahora haciendo copia
ción, sentí una chispa de curiosida
a. La manera en que caminaba, la forma en que me mira
z me quedé mirando hacia la ventana,
bía gato encerrado, y que tal