La Oferta Inesperada
a punto de ser desvelados. Durante todo el día, había notado cómo él se mantenía distante, como si algo lo estuviera inquietando. Algo que, quizás, Elena no debía saber aún. Y mientras s
va, parecía ahora ser alguien diferente. Se había encerrado en su trabajo, más distante de lo que nunca lo había sido, y Elena no podía evitar pregu
l ve
n un libro, pero su mente seguía volviendo a Andrés y al pasado de su familia, de ese padre que había marcado su vida de una manera tan oscura. Cuando And
ntentando romper el silencio que
artamento como si estuviera buscando algo. Después de un l
e, con un tono monótono que
estaba, de la forma en que sus hombros se mant
ente, sin querer presionar demasiado,
o, esta vez con una ex
bía algo de desafío, como si estuviera busca
bía que había tocado algo sens
estado distante, más de lo h
respiró hondo, y por un momento, Elena pensó que iba a decir algo. Pero luego, algo cambió
quiero ha
el sofá, sin apart
qué te cuesta tanto
bía dicho. Como si comprendiera algo que no había entendido antes. Sus ojos se suav
ta. -respondió, sus palabras firmes, pero su voz traicionándolo, como s
entrar en su espacio personal, como si pud
o, Andrés. Y no me importa lo que trates de
go, pero las palabras se quedaran atrapadas en su garganta. Elena lo observó, sintiendo un
un paso hacia atrás,
algo más complicado de lo que ya e
que hubiera tenido la oportunidad de comprenderlo por completo, pero sabía que estaba en un punto sin retorno.
. Solo quiero saber la verda
i debía decirle lo que tanto había guardado. Pero luego, como si hubiera tomado una decisión, habló
me cambió el rumbo. Nunca volví a ser el niño que alguna vez conoció la gente. -hizo una pausa y, por un segundo, pareció volver al pas
pleja, más humana. No era el hombre perfecto que había construido ante los ojos del mundo, sino alguien marcado
-su voz se endureció al instante-. No
d. No era lástima lo que sent
que cargar con un peso enorme. Y entiendo por qué ahora tienes
claramente luchando c
te acerques tan
esitaba tiempo. Pero también sabía que había abierto una puerta, una puerta
lado, Andrés. Pero no
ción había llegado a su fin. Pero también supo que algo había cambiado. La grieta en la armadura de Andrés ya estaba al