La Venganza del Magnate
do toda la mañana, enfrascada en los números de su empresa familiar, intentando encontrar una solución a los cr
mblorosa de su madre al otro lado de la línea.
re resonó en su mente con la misma intensidad con la que lo había escuchado años atrá
mantener la calma, aunque su voz tra
algo sobre un contrato... y un matr
la mesa de la sala de estar donde la carta descansaba, doblada meticulosamente. Al abrirla, sus ojos recorrieron r
tina D
rtunidad de salvar tu familia. Te ofrezco un contrato de matrimonio, que, de ser acep
ial que debes considerar antes de acep
siempre se había caracterizado seguían presentes, incluso en las palabras escritas con tanta precisión. Pero lo que realmen
ido su amor, su peor error, y la razón por
inteligente, ambicioso, y con una mirada tan profunda que parecía ver más allá de lo que uno mismo era capaz de entender. Sin embargo, esa relación, ese amor, terminó de la peor manera posible. La tra
regresaba de
abía decidido ofrecerle ese contrato? ¿Qué lo había motivado? La posibilidad de salvar a su familia
ejandro, ¿qué pasaría con la empresa familiar? ¿Y con su madre? Los Duarte no tenían muchas opciones. Los negoc
arta. Al abrir la puerta, se encontró frente a un hombre que parecía sacado de una revista de negocios: alto, elegante, con un traje perfectamente ajusta
y controlada, como si no hubiera pasado un so
ntió pequeña, vulnerable ante él. Pero, a pes
guntó, sin poder ocultar la sorp
o, sin perder su calma-. Tenía algunas co
ado. El hombre que tenía frente a ella era diferente, pero al mismo tiempo, seguía siendo el mismo Alej
era nada más-. No vine a hacerte una propuesta normal. E
denso. Su intuición le decía que lo que Alejandro estaba por ofrecerle no serí
untó, ya sabiendo que la respuesta ser
amente, sin apartar l
Y si aceptas, no solo salvarás a tu familia. Te devolveré todo lo q
na se sintiera atrapada. Su destino parecía depend