“Mi familia era una de las más respetadas y adineradas de México. Mi vida era perfecta hasta que mi padre nos anunció que estábamos en bancarrota. Según él, la única persona que podía ayudar a la familia era yo. En ese momento, no entendía lo que mi padre trataba de decirme. Luego, la cruda realidad golpeó mi vida. Descubrí que me iba a casar. La triste noticia es que mis padres me vendieron al hijo de uno de sus mejores socios para mantener una vida de riquezas y lujos. Aquella mañana, mientras me tomaban las últimas pruebas de mi vestido de novia, mis lágrimas no dejaban de caer por mi mejilla ¿En qué momento acepté esta locura?”