La Reina Oculta
icos más avanzados del mundo. Dentro de sus paredes, se llevaban a cabo algunos de los procedimientos más complejos y experimentales, atrayendo a paciente
pocos en el hospital se les permitía conocer su verdadera identidad; para la mayoría, ella era simplemente la doctora Deverea
ello recogido en un moño y un porte que no dejaba lugar a dudas de que ella estaba al mando. A pesar de su vida paralela como magnate de los negocios, Isabella c
Mientras caminaba por los pasillos, recibía saludos respetuosos de parte del personal, quienes la veían con una mezcla de admiración y reverenc
ndo los detalles del caso más urgente del día. El Dr. James Caldwell, un cirujano de renom
mos un caso complicado. Un joven de 35 años, víctima de un accidente automovilístico grave. Trauma craneoencefálico seve
etalle, cada cifra. El pronóstico era desalentador, pero no imposible. Sabía que este tipo de situaciones
es médicos?" preguntó Isabella si
cirugía cardíaca hace dos años. También es padre de dos niños pequeños," respondió Cal
l curso de acción. "Necesitamos realizar una tomografía computarizada de emergencia y prepararnos para una posible cirugía.
ia que un ejército bajo el mando de un general experimentado. Cada uno de ellos sabía que cuando Isab
r con ojos enrojecidos por el llanto y la falta de sueño, aguardaba con ansiedad. Isabella siempre había creído que la compasión era tan impo
a mujer levantó la vista, aferrándose a la esperanza de que esta d
su voz temblorosa. "¿Cómo est
iendo todo lo posible por él. Su estado es muy grave, pero vamos a tomar todas las medidas necesarias para da
de consuelo. Isabella sabía que, como doctora, su deber no solo era con el paciente,
que su rostro seguía marcado por la angusti
ar al frente de batalla. La ciencia y la compasión debían ir de la mano, y ella estab
evisar las imágenes. Los daños eran extensos: un hematoma epidural que requería interven
levarlo al quirófano de inmediato. Dr. Caldwell, prepárese para la neurocirugía. Y
e al quirófano en cuestión de minutos. Isabella sabía que este tipo de operaciones eran de alto rie
perfecta sincronía, como lo habían hecho en muchas otras ocasiones, cada uno anticipando los movimientos del otro.
tencial de marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Isabella se mantuvo conce
El paciente había sobrevivido a la cirugía, aunque Isabella sabía que los próximos días ser
speraba con una esperanza desesperada. Cuando Isabella entró, la mujer se levantó de
gravedad de la situación. "Estará en cuidados intensivos durante los próximos días
ágrimas llenando sus ojos, esta vez de aliv
plido con su deber, pero sabía que su trabajo no terminaba aquí. Aún que
de ellos exigía algo diferente de ella. Pero en ese momento, mientras se quitaba los guantes quirúrgicos y miraba la ciudad a través de la ventana,
y desafíos, sabía que siempre encontraría