“Me casé enamorada, pensando que mi esposo sentía lo mismo por mí, pero me toco despertar de ese estúpido sueño. Él tiene una amante, mi prima, mi propia sangre y se niega a darme el divorcio, todavía lo amo, no voy a negarlo, pero no voy a seguir esperando como hasta el momento. Decido renunciar a él, por más doloroso que resulte, pero la vida tiene maneras muy extrañas de negarte lo que quieres.”