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Respira Conmigo

Capítulo 4 Olga Mi

Palabras:1791    |    Actualizado en: 06/06/2019

as tres chicas, Debbie, Karen y Kristina, se estaban divirtiendo mientras se tomaban de las manos. Mientras tanto, los dos

cular, comenzó a quejarse: "¿Cómo diablos no están cansadas? ¡No parecían tan enérgicas en la carrer

Kristina. "¡Por Dios, vamos Jeremías! ¿Cómo puedes decir eso? ¡Además eres un grandullón!"

la tienda justo en frente a ellos

or! ¡Por fin!",

su bolso nuevo. "Los

ntos, Jeremías respondió con júbilo: "¡Genial

n varios restaurantes elegantes y lujosos, y en el quinto piso, se encontraba uno de lo

, Karen lanzó una mirada desdeñosa hacia Jeremías

to que uno elija, habría un cocinero profesional para ello. Podrías ver cómo el cocinero preparaba el platillo justo

estín con los deliciosos platos que se sirven en el quinto piso. Aunque, debido al c

ue la alegría, como si su alma hubiera abandonado su cuerpo, y repitió lo que Kar

tas en el hombro, señaló un sofá cercano y le dijo: "¿Por qué no se sientan

labiales, así que se acercó a ella con una sonrisa amistosa y dijo: "¡Señorita, ese producto es uno de los más

Debbie con incredulida

staba el set de labiales que tenía en la mano, ¡1

sostenía en su mano. Luego dijo en voz alta. "¡Oye, jefa! ¿Por qué estás dudando? ¡Conduces un auto que vale millones a

es mío". No importaba lo caro que fuera el auto, no tenía nada que ver con ella. Todas las

a voltearon sus cabezas al escuchar unos alb

lo mismo que todos y volvió la cabeza hacia la dirección dond

dida de color negro que acentuaba su cuerpo escultural. Los zapatos de cuer

tan profundos y severos que nadi

s en una fracción de segundo no era otro que Carlos, el marido de Debbie. O mejor dicho, el ex marido en un par de días. Y de p

e relacionaba con una mujer. Por lo tanto, esto provocó muchas preguntas, especialmente a

ró para mirarla. Con el corazón palpitando, ella bajó la ca

esesperación: '¡Por favor, que no m

abrió los ojos al darse cuenta de un det

eza por completo y se volvió hacia Karen. "Oye

lentamente, Karen gritó de emoción, "¡Debbie! ¡Esto debe ser el destino! ¡Te encontraste al Sr. Hilton de nu

o una pregunta a Debbie. "Debbie, ¿quién es

ue lo sabría?', Debbie

en la escena también. "¿Crees que

hacer con esa idea?', con

abeando por Carlos, Debbie llamó su ate

z de una chica interrumpió: "No creo que debas comprarlo.

voz, Debbie vio que era la chica que estaba junto a

¿por qué me e

s de rojo intenso y sus uñas con un tono marrón. Olga se alejó del hombre para acercarse a Debbie y le quitó el labial de las man

s, la mujer se volvió hacia Debbie

sa de burla se d

la habrá mirado? Sí, claro que es bonita, ¡pero esta chica claramente no es rival pa

Debbie le lanzó unas palabras rápidamente. "Sí, seguro. Estás vestida con ropa de diseñador de pies a cabeza, pero ¿y qué? ¿Qué más tienes?". A continuación,

A las personas pobres como tú no se les debería permitir poner un pie en este centro comercial! Por

exactamente para decir eso, ehh?". Mientras caminaba audazmente hacia la mujer, Debbie c

no solo ofendieron a Olga, sino también a Carlos de forma indirecta. La razón era que, fue nada menos que el propio Carlos quien seleccionó el vestido del que Debbie se había burlado. Momentos antes, Carlos y Olga

o, pero le quedaba mal a la

para mujeres que gozaba de una línea

de curvas. El vestido ajustado no le favorecía a su cuerpo, ya que má

como una princesa en la familia y todos se dirigían a ella con el mayor re

Improvisando la voz más desconsoladora que podía hacer, dijo: "¡Sr. Hilton! ¿Escuchaste lo que dijo e

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Respira Conmigo
Respira Conmigo
“Amar y ser amada es lo que toda mujer sueña. Sin embargo, lo único que Debbie quería era el divorcio. Llevaba tres años casada con Carlos, un joven multimillonario a quien ni siquiera había visto la cara. Cuando por fin decidió poner fin a su irónico matrimonio e ir en busca de la felicidad verdadera, apareció su supuesto marido y le pidió que lo intentaran de nuevo. A partir de entonces, Carlos se sentía increíblemente atraído por el espíritu libre y salvaje de Debbie y se enamoró de ella. Él comenzaba a mimarla. Poco a poco, lo que había entre ellos se iba a convirtiéndose en una atracción irrefrenable. Esto es una extraordinaria historia de amor donde descubrirá que, a veces, el amor no está muy lejos de cada uno de nosotros.”