L
, me dolían los músculos de la cara de tanto reír
esos cuentos que yo le había leído, era el favorito de su mejor amigo. Cuando le pregunté cómo se llamaba el chico, bajó la cabeza y su semblant
e un niño se la pasara bien conmigo. ¡Si yo era la chica más adorable que cualquiera podría conocer! Vale, tal
posiciones enfrentadas, con los colores y los libros entre nosotros, mientras
que yo le gusto mucho porque ya se me todos los números y casi
, eh... Eres irresistib
nció e
rre...irrst
n y cómo se le enredaba la lengua
tador, que tienes tantas cosas bonitas, que es dif
i te
ue apenas te conocí hoy. ¿Te imaginas lo qu
frunciendo su naricita de una f
o de unos años, cole
staba sentado en un silló
un caballero, no un
g...mjerieg.
ntalmente por decir palabr
e pronunciar ahora, Harry. - dije, n
señalando el dibujo que habíamos comenzando hace un rato. Era
los colores que más te gust
o, para molestarme, claro. Si no me pinchaba una que otra vez al día
sas por ley son verdes. ¿A que sí, Harry? - continuó hablando Max, es
las como
x señalando mi blusa que era de ese color pero en un tono
e, la señorita Heather dice que cuando se
que era un pequeño ge
. - Harry sabe que las hojas
ros seguimos pintando, llenado los dibujos en blanco de colores llamativos y bonitos.
ya no vi a Max. Casi me sobresalto cuando lo se
a que decía y supe, claramente, q
jovial con alguien más en el pasado. Era gracioso verlo voltear los ojos y r
tono bastante alto a su amigo, pero luego sonrió y me dijo c
tí curiosidad p
tanta confianza a Maxie, no podría se
da muerto de risa y fue a o
s tan de buen
una bomba a punto de estallar por
el ceño- ¿Te refier
idiota. Creo que tu presencia
que entre como loco un tipo p
já
s tan tr
já
né con l
untó como si
molesto por esa puerta! ¡Molesto, por mi cu
u dirección. Harry seguía muy tr
s asustada
problema neuronal, M
No te preocupes, rizos. Él ladra, pero no
o con un perro y con un oso en
a nosotros un hombre de cabello negro y realmente atractivo. Por su cara de pocos amigos, parecía
ernas. El hombre, el tal Pierson, lo cargó y con sus brazos fuertes –muy
ría un eufemismo porque parecía
ficción por esa puerta, se borró por completo de mi mente. Ahora era
que bonitos, la esce
papi, sus ojos son lo más bonito. ¡Vamos, pa!. - es
creado una primera impresión tan buena. Aún así, me acerqué a e
res exagera
onsciente de cuantas terminaciones nerviosas tenía en el cuerpo. Su mirada era azul, un azul claro, un azul ce
r. Hazme lo
nada, como si este hombre, con sólo mirarme ,
i ex novio y ... ¿Ethan?
or unos largos segundos en mis ojos. ¿Acaso le gu
sido motivos de
mano para
a mujer educada
jarme porque entonces sería demasiado evidente que me llama muchísimo
eres, quieres que te
ies y yo no pienso besarle los pies a nadie, ni demostrarle siquiera que...que pien
iota de aquí -hablé finalmente, señalando
as, el contraste de su mano enorme y caliente sobre la mía, fría y mucho
nspección bas
a tan de
exactamente lo mismo. Aunque dudaba m
n su esencia, en lo que me transmitía, hizo que no quisiera compara
a una historia, una historia muy triste que
te, sus ojos eran la parte de su cara que más me había llamado la atención, por el celeste tan aparentemente tierno al que él
ió la enorme cantidad de músculo que parecía es
niforme sanitario que no tenía ni
está bueno, r
ó la mano de repente, o tal vez la
dor y caballeroso que creé en dos seg
rbuja e
cojone
, desaf
a última vez que r
o y yo celebré para mis ade
l cuarto, de muy malas maneras. Me irr
le acabas d
con más intensidad que
ué te i
blema en realidad y le escupí lo
ortando como un imbéci
y creo que lo vi sobresaltar
lvió a cambiar y me agarró de la muñeca con fuerz
a este hombre con s
as?-continuó- como si... como si te
evitarlo, y sentí la risa a
o estaba loc
gue y que los quiere descuartizar para vengarse? -resoplé-Venga ya, deberías ir a un psiqui
s todavía fijas en el otro para
no me gustó que de repente
alivio cruzó
nte de que aún me ag
ves mi mano
cabeza
sí,
ltó la mano
y casi instantáneamente, me fijé en que Pierson
,
e habló Maxie. -Tienes un diez en com
enormes zancadas, agarró del cuello de su camisa a mi hermano. Hice un ademán de ir a gol
n retrasado, o ambos
ba fácil y mi hermano el idiota que no podía resistir dos
entré en recoger mis cosas porque s
n poco a tomar el aza de mi maleta. Así que, al levantarme, me enga
no me esperaba: me devolvió la sonrisa.
bía que tanto iba a gu
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