“Jeff no quería salir, él realmente se negaba a ir a ese lugar, no quería acampar, la noche estaba demasiado fría, pero al final fue y ese mismo día, la luna se puso tan grande, tan amarilla y tan brillante, que decidió reclamarlo como el nuevo hijo de la noche. Desde ese momento la vida de Jeff cambió por completo, su cuerpo se transformó y se volvió una bestia, podía sentir como la luna lo llama, pudo escuchar su voz y desde allí, su vida cambió por completo, dándole un nuevo significado. -No te preocupes Jeff. Yo te enseñaré todo lo que sé...”