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Odiando Al CEO Italiano

Capítulo 2 No.2

Palabras:844    |    Actualizado en: 05/02/2024

voz de Coral despertó a El

i. Aunque tenía doce años, Coral seg

en la cocina, ve a buscarla. Estoy muy cansada

us intentos por sacarlo de su mente, el hombre detestable seguía ocupando sus pensamientos. Solo esperaba con todas sus fuerzas no

e para salir adelante, y una de las maneras en que quería ayudar era obteniendo buenas calificaciones y una beca para la universidad. Elizabeth estaba poniendo todo su esfuerzo en sus estud

finitivamente estoy confundida con las fechas

e hecho, hay muchos chicos guapos. Ahora que he terminado mi tarea, voy a ver

an y hacen cosas que no son a

erlo. Por cierto, ¿hoy fue un día muy duro de trabajo? S

rtó la mirada de su hermana, quien

también el último en ese tra

ás aburrid

en sus pensamientos, dejándo

rente a ella, pero Elizabeth no reacc

cido? Coral se preguntaba si su hermana tenía

ien está enamorada -comenzó a

ó con la cabeza, rechazando todos lo

. Aquí nadie está enamor

a bromeando, herma

ansada. Ya sabes que estos días

las cuentas. No me gusta verte a

para que te preocupes por eso. Ya te lo dije una vez, todo parece com

tanto en la secunda

orgullosa de todo lo que has logrado

mi mamá -dijo Coral, formando un

mplazar a su madre, pero ser conside

s obtenido calificaciones perfectas casi siempre y no he podido recompensarte por ello, así que te

Eli. Estoy bien así. Además, no estudio y obtengo buenas

a déjame ducharme, luego podemos ver un

omitas de maíz, sería como una pija

aunque probablemente me quede

haciéndolas sentir mejor. Elizabeth se sentía afortunada de ten

sar en aquel hombre y su corazón se aceleró

mo su corazón latía con fuerza ante l

le había hecho. Ella aún tend

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Odiando Al CEO Italiano
Odiando Al CEO Italiano
“Tiziano Fiorenmonti, un seductor arrogante y mujeriego. Era extremadamente guapo y también egocéntrico, un hombre que solo se involucraba físicamente con las mujeres, pero no emocionalmente. Su vida se resumía en un adictivo ciclo vicioso: mujeres, fiestas y desenfreno. Todo esto, sumado a los constantes escándalos, le daba más fama y elevaba su carrera al mismo tiempo que alimentaba su ego. A sus treinta y seis años de edad, el italiano había logrado lo que nadie más había conseguido, o quizás no todo. El europeo tenía a su disposición todo lo que deseaba, excepto una cosa que para muchos era relevante en la vida, pero que en algún punto de la suya no le interesaba: la familia. Pero todo cambió esa noche. La señorita Elizabeth, su asistente, estaba embarazada de él. ¿Ahora qué debía hacer? No quería causar un escándalo con una noticia así, por lo que tomó una decisión importante: casarse con ella, aunque no la amaba. ¿Qué podía salir mal? ¿Cambiarían las cosas al vivir juntos?”