preguntó al gerente, un hombre
sible -ella asintió y
imer piso, pero antes que las puertas se cerraran por completo un zapat
icionó a su lado mientras tecleaba en su móvil. Siquiera s
el elevador descender hasta el primer piso, dónde ambo
maginar lo maravilloso que debía ser pasar unas vacaciones en un lugar como ese. Pero se alegró de haber tenido la op
lo quería que el día de mañana llegara rápido p
e esperanza en su corazón. Tal vez su futuro aún no estaba completamente decid
ucho más largo y caía en ondas suaves sobre sus hombros y espalda. Sus ojos eran de un verde intenso que parecían brillar bajo la luz del sol y su piel
cía ser de segunda mano, pero ella se veía cómoda y segura. Sin duda alguna era una mujer radiante y atractiva, que no necesitaba de mucho
daban mirando a Nora al pasar cerca, pero ella no
tara la mirada de la ventana y la posara en Dylan, su primo,
irió Jeremiah sin mo
a enterado por medio de su madre que Dylan había vuelto de nuevo a la ciudad pero aqu
ro todos tenían razón, no sales de aquí-dijo Dylan acercándose a él-. ¿P
blar -espetó el rubio
o tiene que ver con aquel tema -mencionó Dylan
s hasta hab
ces -respon
se dirigieron al sofá mullido que había en
por su cabeza. Desde pequeños, su relación había sido tensa y distante ya que ambos debían competir por el legado que dejaría su ab
y, el padre de Dylan y tío de Jeremiah asumiera el puesto hasta que los
la herencia, pero aún ninguno de los dos parecí
y el más exitoso. Dylan, en cambio, era el "otro primo", el que nunca po
do por algunos ya que su actitud fría y distante no era bien recibida por muchos. Era una persona muy seria y calculadora, siempre pensaba antes de actuar
extrovertida que siempre estaba rodeado de gente. Era más impulsivo y actuaba
miah, cortando el incómodo silencio
arreglar las cosas, empezar de nuevo por el bien del negocio. Es
ómo podía Dylan pensar que podían simpl
Jeremiah secamente -. Puedo separar lo personal del tr
fácil convencer a Jeremiah de confiar en él otra vez. Había hecho cosas que no eran fácile
odio, pero al menos trabajemos juntos en esto. To
o último que quería era tener que verlo todos los días en el hotel. Pero no podía
n trabaje por su cuenta -dijo Jeremiah con amargura-. Si es por el negocio, entonces
arlo y tenía motivos para hacerlo. Admitía que había sido un idiota y ahora, estaba pagando las consecuencias de aquel error que co
ndo la cabeza y mirando a Jeremiah a los ojos -. Y siento mucho tener que decirte que me verás aquí to
én apretó los puños con fuerza. Sabía que Dylan no había r
/0/12042/coverbig.jpg?v=35f6972bc0fa6cd83badd0792213a848&imageMogr2/format/webp)