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El camino a reparar tu corázon

El camino a reparar tu corázon

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Capítulo 1 Su bebé

Palabras:819    |    Actualizado en: 12/10/2023

iesgo la vida del feto. Es fundamental que cuide su alimentación y evite la actividad física extenuante", explicó e

joven, tomando con cuidado la pres

etrio delgado podría aumentar el riesgo de un aborto espontáneo. Y, lamentablemente, algunas mujeres

muy bien", aseguró Sabrina, e

anhelado ese bebé, de modo que estaba decidida a hace

la joven fue por su medica

, y le informó: "Señora, está previsto que el vuelo del señor Blakely llegue a las

por f

o unos minutos llenó el corazón de Sabrina d

en un viaje de negocios durante casi u

ó repetidamente el informe de su chequeo prenatal

yrone le darían la bienvenid

le a su marido la feli

el chófer estacionó el auto, y pre

oj de pulso y trató de llamar a

rasó. Esperemos un poco

ra, el susodicho se

marlo, pero el resul

erando", dij

n los vuelos eran algo común, y

a su marido. En esa ocasión recibió respuesta

femenina desconocida dijo: "Lo lamento. Tyr

era responder, la llamada

a, miró s

sposo no se llevó ninguna as

u celular, la joven esperó ans

minutos, pero el hombre n

spués, Sabrina v

in contestaron y, una voz masculin

s? Estamos esperándo

ento, olvidé encender mi celular después d

cipio se desvaneció instantáneamente. "Entonces... Esta

tengo algo q

prepare tus platillos f

unos otros compromisos, así

decepción, la joven c

voz de la mujer que respondió la primera llamada. "Ty

nció su frente. Justo cuando estaba a punto de preguntarle a su

ció los labios con decepción. Entonces, se volvi

angustia de su patrona

a se obligó a comer, por el bie

sala de estar se en

os y, con frecuencia miraba su reloj de pulso. Honest

la fatiga la venció

sintió que l

familiar, mezclado con una pizca

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El camino a reparar tu corázon
El camino a reparar tu corázon
“Sabrina tardó tres años enteros en darse cuenta de que su marido, Tyrone, era el hombre más despiadado e indiferente que jamás había conocido. Él nunca le sonrió y mucho menos la trató como a su esposa. Para empeorar las cosas, el regreso del primer amor del hombre no le trajo a Sabrina nada más que los papeles del divorcio. Con la esperanza de que todavía hubiera una posibilidad de salvar su matrimonio, le preguntó: "Tyrone, aún te divorciarías de mí si te dijera que estoy embarazada?". "¡Sí!", él respondió. Al comprender que ella no significaba nada para él, Sabrina finalmente se rindió. Firmó el acuerdo de divorcio mientras yacía en su lecho de enferma con el corazón hecho pedazos. Sorprendentemente, ese no fue el final para la pareja. Fue como si Tyrone despejara la mente después de firmar el acuerdo de divorcio. El hombre que alguna vez fue tan desalmado se arrastró junto a su cama y le suplicó: "Sabrina, cometí un gran error. Por favor, no te divorcies de mí. Te prometo que voy a cambiar". Sabrina sonrió débilmente, sin saber qué hacer...”