“Julia no soporta la idea de que incluso su propia familia solo la mire como ''La pobre soltera'' y está decidida a ponerle fin a los ridículos rumores de que extraña a su ex novio -que la abandonó a pocos meses de casarse.- Bajo la rabia y la ira -Y los efectos nocivos del alcohol- ella hace una promesa que los sacudirá: Promete casarse e invitarlos a todos a tragarse sus palabras de una vez por todas. Por supuesto, Julia no tiene un prometido, ni un novio... Ni siquiera una mascota.”