searchIcon closeIcon
Cancelar
Inicio / Draco
icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Draco

Seducida por mi jefe

Seducida por mi jefe

Anna Cuher
Huir de casa en mi propia fiesta de compromiso no estaba en mis planes. Tampoco lo estaba casarme con un hombre que me doblaba la edad y tenía oscuros secretos. Mi padre me dio un ultimátum: él o mi herencia. Yo elegí la fuga. Convertirme en repartidora de comida fue mi única salida... Hasta que una entrega me llevó directo a los brazos de Dalton Keeland, el soltero más temido y deseado del país. Me ofreció trabajo, y algo más bajo sus reglas. Debajo de las sábanas. Ahora, atrapada entre su mundo de poder y deseo, y el pasado que me persigue, solo tengo una elección: rendirme a él o liberarme.
Romance Relación secretaRelación de una nocheArrogante/DominanteUrbanoProtagonista PoderosaCEOPOV en primera personaRomance
Descarga el Libro en la App

DALTON

Mi día había empezado como un efecto dominó y todo empezó con el pu**to dedo chiquito cuando me pegué en una de las patas de la cama.

No estoy hablando de un golpe cualquiera, no. Me refiero a ese dolor maldito, ancestral, que te sacude el alma, te roba el aire y te hace cuestionarte si la vida realmente vale la pena.

- ¡Mie**rda! -Grité, pateando el marco de la cama otra vez, por pura estupidez, y sí, me lo jo**dí más.

Luego vino el tráfico. Una caravana infinita de idi**otas pitando como si eso fuera a mover los autos. La aplicación del coche fallaba, Siri dejó de responderme, y para colmo, la radio decidió encenderse sola en una estación de reguetón.

¡Reguetón! A las siete de la mañana. Definitivamente, el universo quería jode**rme.

Cuando llegué a la oficina, ya tenía un humor de perros y ni siquiera había tomado café. Lo único que me esperaba era una sala llena de ejecutivos con cara de frustración y una pantalla proyectando errores en el nuevo módulo de predicción que llevábamos semanas desarrollando.

Mi concepto de mal día iba en aumento. Lo que me faltaba es que aún no podían resolver el problema que llevaban días intentando resolver. Por eso se había convocado esa reunión en la que todos echaríamos bola con tal de ver la solución.

-¿Y? -Pregunté, apenas crucé la puerta-. ¿Ya lo resolvieron?

Silencio.

Santa madre. Necesitaría tirarme a alguna chica para bajar mis niveles de estrés. No, en realidad solo un put**o milagro podría hacerlo.

- Seguimos teniendo conflicto entre las variables del sistema de usuario, señor Keeland -. Dijo uno de mis jefes de desarrollo-. Creemos que es un error de lectura entre el back-end y la API.

- ¿Creen? -Alcé una ceja condenando a todos. Respiré hondo. Conté hasta cinco.

Tres ejecutivos tragaron saliva. Uno fingió revisar su tablet. Otro intentó hablar y se quedó en blanco.

Maravilloso.

Estaba ante una ola de ineptitud en mis empleados. Estaban en plan, vamos a hacernos los idi**otas a falta de ideas para dar solución.

- Convoca a todo el equipo. Ahora. Si vamos a perder tiempo, que sea con todos al mismo tiempo.

Estaba furioso, y para poco más del mediodía había recordado que tenía hambre, así que encargué una hamburguesa porque no tendría tiempo de ir a comer, y me antojaba algo grasoso y cargado para el estrés.

Llevaba va más de tres horas sentado frente a la pantalla, desde que había convocado a todos para resolver el asunto. Proyectamos el código. Estaban analizando cada función como si buscaran la cura del cáncer. Yo, en cambio, solo quería resultados.

Ya de por sí mi día era malo y solo un milagro podría salvarme de este calvario.

- ¿Alguien tiene una maldita idea que no sea "revisar el entorno de pruebas"? -Pregunté con la mandíbula apretada.

Llevábamos casi una hora discutiendo este problema. Ante la falta de respuestas, nadie habló, lo que me estaba provocando dolor de cabeza y unas tremendas ganas asesinas por colgar a todo mi personal para ver si eso era suficiente motivación.

Estaba por rodar cabezas cuando la puerta se abrió. No fue una entrada elegante. No fue una asistente. Fue una mujer con gorra, casco en mano, el cabello alborotado y una expresión de conejo hambriento, pues se tragó dos bocadillos en un solo bocado.

Lo que me faltaba. Que el personal del lobby dejara pasar a cualquier intruso. Eso me reventaba el hígado.

- ¿¡Quién demonios dejó la puerta abierta!? -. Rugí, harto de todo y de todos.

Ella se quedó en una sola pieza en la entrada con un bocadillo a medio comer en su boca.

...

Leer ahora
Draco.

Draco.

Rosslix
Una noche en la que todo se sale de control, ella tiene un momento íntimo con el. Elizabeth no sabe en donde se está metiendo, pero el se volvió su adicción. El sabe en donde esta metido, pero la desea a ella.
Romance 18+EmbarazoBebéMafiaLujuria/EróticaArrogante/Dominante
Descarga el Libro en la App
¡Léalo en Manobook ahora!
Abrir
close button

Draco

Descubre libros relacionados con Draco en ManoBook