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Capítulo

Elena Harris ha odiado a Tobías Brown desde que llego a vivir a la casa de enfrente y aparto a su hermano de su lado, siendo así el inicio de una compleja relación entre ambos. ¿Pero los años han pasado y la boda del hermano de Elena está a la vuelta de la esquina junto a un pequeño favor de parte de Tobías, pero ... podrán cumplirlo hasta el final?

Capítulo 1
Capitulo 1

Prologo

Elena Harris creció en un pequeño pueblo junto con su familia; su madre había muerto cuando tenía tres años en un accidente de tránsito que le dejo muy pocos recuerdos de ella, pero su padre Albert Harris no dejo que su recuerdo muriera he hizo lo mejor que pudo para criar a sus dos hijos teniendo que cambiar un trabajo ya que quedaba cerca de dos horas de viaje por algo más cercano, pero a él poco le importaba ya que amaba a sus hijos más que a nada en esta vida. Su hijo mayor Jasper se llevaba por cuatro años con su hermana y para Albert fue su brazo derecho cuando tuvieron que cuidarla mientras crecía y daba gracias a que fueran tan apegados y que su hijo mayor defendiera a su hermana de cualquier persona que la molestara. Para Elena, Jasper era su héroe y su mejor amigo desde que tenía uso de razón ya que siempre había estado para ella; defendiéndola de los chicos abusivos de la escuela, viendo sus películas animadas favoritas o curando sus raspaduras de rodillas, ambos tenían los mismos sentimientos y casi los mismos gustos mientras iban creciendo, pero en donde Jasper era moreno con unos lindos ojos color avellana Elena era una chica rubia de preciosos ojos almendrados que como decía su padre, era una viva imagen de su madre.

Fue una mañana mientras que Jasper y Elena intentaban armar una guarida de superhéroes en el patio de la casa, cuando él había ido por algunas mantas cuando vio por el ventanal que daba a su patio delantero como un camión de mudanzas, en donde habían vivido los señores Morris hasta que la señora Morris se había caído por las escaleras dañándose la cadera y habían tenido que operarla por eso. Jasper noto como los hombres bajaban algunas cajas del camión y se quedó por unos minutos contemplando a esos hombres. El chico se quedó pegado mirando por la ventana de manera curiosa.

- ¿qué haces mirando por la ventana? -. Jasper se giró y vio a su hermana llevando el traje que ella había llamado "la chica super voladora" lo cual era unas mallas amarillas junto a un tu tú color celeste, una camiseta roja, un sweater viejo de su padre como capa y un antifaz de un viejo gorro de lana de Jasper. -Pensé que habías ido por mantas, no debemos dejar que el villano pille nuestro escondite-.

- llegaron vecinos nuevos-le dijo su hermano, mientras volvía a mirar por la ventana. Se quito el antifaz de goma eva que le había echo su hermana y lo dejo sobre el sofá. -Voy a avisarle a papá, tal vez quiera conocer a los nuevos vecinos-.

- pero dijiste que hoy íbamos a jugar a los super héroes, lo prometiste - le dijo su hermana cruzándose de brazos. - Y papá siempre dice que no debemos romper nuestras promesas-.

- lo sé, Lena-le dijo su hermano, esta vez quitándose la capa azul. -Pero te prometo que luego jugaremos-. Paso su mano por los cabellos de su hermana, la niña se sentó en el sofá y vio como su hermano subía por las escaleras en busca de su padre que por la hora ya debería de tener listo su nuevo librero. Elena no podía entender porque le daba tanta importancia su hermano por la llegada de los nuevos vecinos, era obvio que debían de ser personas adultas como los que habían estado. Pero cuando se acercó a la ventana, la niña se dio cuenta de una mujer joven quien estaba acomodando algunas plantas en el jardín y que luego se acercó a ella un hombre que la beso en los labios, estaba a punto de retirarse cuando un niño salió de la casa y la pequeña curiosidad de Elena había sido llamada por completo.

****

Harry Benson solo quería lo mejor para su familia y por eso acepto el trabajo que le ofrecía su compañía en una pequeña ciudad ya que él necesitaba pasar más tiempo con su familia y esta iba a estar más tranquila y segura en una ciudad pequeña. Habían vivido en Michigan, pero se había perdido algunas cosas con su hijo y no quería seguir haciéndolo, además que a su esposa el nuevo aire iba a hacer que su estado de salud mejorara un poco. Emma y Tobías eran todo para él he iba a hacer lo mejor que pudiera para mantenerlos sanos y a salvo.

Miro a su esposa Emma que arreglaba unas flores que se habían traído de su antigua casa y se acerco a ella para besar la, había pasado por mucho y solo quería lo mejor para ella. Una nueva ciudad les daría las esperanzas que buscaban y un poco de tranquilidad a su hijo debido a que no entendía el paso que estaba dando hacia la adolescencia y como este intentaba comportarse de manera rebelde y despreocupada.

- creo que eso es todo, señor- le dijo uno de los hombres de la mudanza a Harry, este recibió un pequeño papel que debía firmar y le entrego unos dólares al hombre. -Gracias, señor, y que disfrute su nueva casa-. Harry lo vio subirse al camión y luego irse por la calle hasta que solo quedo un punto en el horizonte, se metió adentro de la casa en donde encontró a Emma moviendo algunas ollas en la cocina, amaba a su mujer y el paso del tiempo no había apaciguado ese amor adolescente.

- espero que la casa te guste, amor-le dijo él abrazando a su esposa por la cintura, ella se giró en sus brazos y lo beso en los labios.

- la casa es perfecta, cariño-le dijo ella tras besarlo. - Hemos pasado por mucho, pero creo que este es un hermoso lugar para nosotros-. Harry iba a volver a besar a su esposa, pero el sonido de las zapatillas de su hijo lo hizo detenerse.

- esta casa es un asco - les dijo Tobías a sus padres, el niño estaba entrando en la edad que su temperamento estaba siendo algo bastante desagradable y eso alteraba un poco a Harry.

- no digas eso, cariño -le dijo Emma a su hijo, se soltó de los brazos de su marido y se acercó a su hijo. -Sabes que papá hace todo por nosotros y debemos apoyarlo en sus decisiones-.

Tobías miro a su madre y luego fijo la mirada en su padre, era el único de la familia que no había querido mudarse; habían tenido de dejar una gran casa con piscina en donde sus amigos solían ir a visitarlos y a una mujer que todos los domingos iba a hacerles la limpieza, pero aquí solo tenían la cuarta parte de su patio y su habitación era algo pequeña a lo que estaba acostumbrado. Tobías se puso la capucha de su sudadera y se sentó en la mesa de la cocina, solo quería poder conocer algún chico y no tener que estar solo como uno de los chicos que solía molestar él con sus amigos.

- deje mi escuela, a mis amigos y todo lo que conocía para venir aquí - les siguió recriminando Tobías a sus padres. -Nunca seré feliz en este tonto pueblo-.

- todos tuvimos que dejar cosas, bebé-le dijo Emma sentándose junto a su hijo. - Conocerás a muchos chicos de tu edad y quizás encuentres amigos en ellos. Siempre hay que ver le la parte buena a las cosas - su madre paso su mano por el cabello de su hijo. - Debes intentarlo cariño, hazlo por mi -. Tobías miro a su madre, ambos compartían el mismo color de cabello de un negro azabache y un tono de piel algo pálido mientras que de su padre tenía el mismo color de ojos grises y la nariz recta. Si su madre lo miraba como lo estaba haciendo ahora, él no era capaz de negar le nada a su madre.

-intentare hacerlo ... pero no prometo nada -. Antes de levantarse de la silla, Emma le dio un beso en la cabeza a su hijo. Ella sabía muy bien que, bajo toda esa capa de niño rebelde, había un chico que solo necesitaba amor y comprensión.

Las horas fueron pasando lentamente y la hora del crepúsculo había llegado ya, Emma y Harry estaban terminando de poner los cuadros en su habitación cuando el timbre de la entrada comenzó a sonar, marido y mujer se miraron con curiosidad ya que no esperaban a nadie a esa hora. Harry bajo las escaleras y cuando abrió la puerta se encontró con un hombre alto que llevaba a sus dos hijos uno en cada mano; un niño alto de cabellos oscuros y una niña pequeña de cabellera rubia.

- siento las molestias, somo la familia Harris y vivimos en la casa de enfrente- anuncio Albert mirando a la pareja. -Solo veníamos por aquí a darles la bienvenida-.

- muchas gracias; soy Harry Benson y ella es mi esposa Emma, les agradecemos su visita-.

- esto es para ustedes -. Emma miro a la niña que detrás de su espalda sacaba una pequeña bolsa con galletas hechas en casa. -Mi papá me ayudo a prepararla, espero que les gusten-.

- muchas gracias, nena-. Emma se acercó a la niña y la tomó de la mano para conducirla dentro de la casa. Harry invito a pasar a los dos hombres que estaban bajo en dintel de la puerta.

- aquí vivía antes el señor y la señora Morris-le dijo la niña mientras la mujer la conducía hacia la cocina. -Su casa olía a col y tenía un perro que me asustaba- la niña miro las paredes que estaban decoradas con unos cuadros de paisajes. -Me gustan esos-.

- gracias, son fotografías que tome en uno de mi viajes-le dijo la mujer y la niña se puso colorada. -Sabes, nosotros tenemos un hijo -anuncio Emma mirando a la niña y luego a su hermano. - Se llama Tobías, ¿les gustaría acompañarme a conocerlo?, debe de estar en el patio jugando-. Elena miro a su padre y este afirmo con la cabeza, dándole la mano a la mujer ella y su hermano la acompañaron hasta que llego a un ventanal y con la mano libre lo abrió y salió al patio trasero. -Está un poco triste por el cambio de casa, pero espero que ustedes puedan animarlo un poco-. Los tres salieron al patio en donde se encontraron con un niño de doce años y de negra cabellera sentado con las piernas cruzadas bajo un árbol, Emma se acercó a su hijo junto a los niños y cuando Tobías se fijó en ellos, solo pudo poner los ojos en blanco.

- cariño-lo llamo su madre. -Ellos son Jasper y Elena Harris, son nuestros vecinos-. Tobías miro al niño y noto que este parecía tener su edad, luego miro a la niña y le pareció ser una cosa pequeña que no merecía su atención. -Bien, les traeré galletas y leche para que se conozcan un poco más-. Antes de irse Emma miro a su hijo y le guiño un ojo, Tobías se pasó las manos por la cara y luego se levantó del suelo.

- ¿en qué escuela vas? -le pregunto Christian al niño.

- se llama St. Lorens , es buena y tengo muchos amigos ahí-.

-genial, mis padres me inscribieron en esa, espero que no te moleste que andemos juntos el primer día ya que eres el primer chico que conozco-le dijo Tobías a Jasper y este le sonrió.

- no te preocupes, solo no me digas Jasper. Mis amigos me dicen Jax ya que es mucho más corto-.

- yo voy en una escuela para niñas- le anuncio Elena al chico, está se había mantenido callada durante la mayoría de la conversación y ahora quería que la escucharan.

- no te he preguntado nada-le dijo Tobías y la fulmino con la mirada, haciendo que Elena retrocediera un paso. - ¿Vamos a jugar Jax?, papá me compro unos juegos de videos de guerras que no he podido probarlos. Pero tu hermana no puede venir con nosotros ya que sale mucha sangre y ese tipo de cosas -. Jasper miro a su hermana pequeña, la niña tenía las manos en jarras y los miraba a los dos un poco enfurruñada.

- yo también sé jugar a esos juegos y Jasper no me va a dejar sola, niño tonto-le dijo ella para luego sacarle la lengua. Jasper tomo a su hermana del brazo y se alejó unos pasos de Tobías.

- lo siento, Lena -le dijo su hermano llamándola por su diminutivo ya que había visto que la niña estaba algo enojada. -Pero iré a jugar un rato con él, cuando lleguemos a casa jugare a lo que quieras contigo-. Había algo en Tobías que llamaba la atención de Jasper, él era un niño de pueblo pequeño y si estaba con Tobías en la escuela la gente también lo notaría.

-pero, Jasper -le dijo ella mirando a su hermano. -Es un niño tonto y puede que tenga piojos, tú me dijiste que no me abandonarías nunca-.

- no te abandonare, solo jugare un rato y nada más -. Jasper le guiño un ojo y le froto la cabellera, luego se fue junto con Tobías en donde ambos entraron en la casa como alma que lleva el diablo. La niña los vio a los dos alejarse y desde ese momento supo que iba a odiar para toda su vida a Tobías Benson por haberle robado a su hermano.

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