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Casada por una APUESTA

Casada por una APUESTA

Ana Montero

4.7
calificaciones
163.3K
Vistas
43
Capítulo

El gran día llego. El día con el que toda chica sueña: encontrar el amor de su vida, formar un hogar y vivir felices o tratar de hacerlo, pero no, ese no es mi caso, hoy tendré que comprometerme con alguien por el cual no siento ni el más mínimo interés... Odio todo esto, toda esta jodida situación, quisiera salir hullendo de aquí, desaparecer, ¿no se supone que deberíamos tener un Ada madrina para situaciones cómo esta? Soy Marlene Hollister y gracias a una mala jugada de mi padre hoy debo casarme con un hombre al cual solo le conozco el nombre… Taylor Maher

Capítulo 1
Día turbio

Marlene

—¡mamá estoy aquí!— voy escaleras arriba, es raro que no esté en el jardín.

Al asomarme a su habitación se escuchan gritos.

»—no puedo creer que hayas hecho semejante atrocidad Cristóbal, es nuestra hija que has apostado, nunca creí que fueras tan lejos en tus apuestas— entre lágrimas

—no sé cómo pasó Fernanda, te lo juro, tal vez el alcohol me hizo hacer una mala jugada, sabes que nunca haría algo que las ponga en peligro, siempre me he sabido controlar y ahora... No sé qué hacer, es mi tesoro como le diré esto— sé escucha algo estrellarse en el suelo«

No, no, no, lágrimas resbalan por mis mejillas

abro la puerta bruscamente

—¿porqué papá?—

—marlene, tesoro— estaba rojo con lágrimas y todo estaba revuelto en la habitación

—¿cómo pudiste hacer algo así?, ¿cómo es que termine siendo apostada por mi propio padre en un centro de mesa?—

—perdoname tesoro— cayendo de rodillas. —no sé cómo pasó tesoro, perdoname— llorando.

—y si la enviamos lejos Cristóbal, podría irse para Inglaterra con Joe— intervino Fernanda

—no podría Fer, al hacer apuestas se firma un contrato, el cual está blindado y muy bien orquestado, donde el que pierde tiene que ceder lo apostado o dar alguna remuneración que compense y en caso de incumplimiento iría a la cárcel—

—pero, ¿porqué yo papá?, tienes suficiente dinero como para gastarlo haciendo tus apuesta— hipando del llorar

—no se cómo pasó tesoro, tomé de más y no fui consciente de mis actos, intenté hablar e incluso sobornar a cambio de quedarte y todo ha resultado ser inútil,.. lo siento.

Fernanda se acercó hasta su pequeña abrazándola, sintiendo su cuerpo temblar de miedo, no sintió odio hacia su esposo, pues sabía que nunca en sus cabales haría algo así; eran una familia muy unida, llena de amor y este momento no haría que ese amor se enfríe.

Cristóbal se unió al abrazo y entre todos lloraron —te tendrás que ir en una semana, tesoro, estaré al pendiente de tí, ya eh hablado con los abogados de la empresa para que busquen algún argumento por más vago que sea para que esto se acabe— llorando aún más fuerte

—¿porque tan pronto, papá? y ¿mamá, su recuperación, su tratamiento, quién se encargará de ella?— mi voz temblaba

—podrás venir las veces que quieras amor, esto es algo temporal, eso te lo juro—

★★★

El transcurso de mis días fueron algo paranoicos y depresivos, no odio a mi padre por lo sucedido, ni me siento enfadada, sé que nunca me haría algo así; mi madre por otro lado ah estado depresiva, no sale de su habitación, quiere que esté todo el tiempo a su lado y su presión sea ha vuelto más irregular de lo normal, trato de ocultar mis temores aunque los sienta a flor de piel, mi papá me ah contado sobre "Taylor Maher" y su millonaria vida de soltero y fiestero. Por lo menos me alivia que sea joven y atractivo según una foto que me mostró mi padre.

—marlene— con cara de angustia

—¿qué sucede papá?— acercándose hasta donde el estaba.

—han venido a buscarte—

—pero aún faltan dos días para completar la semana—

—lo sé hija, en realidad intenté que fuera una semana, pero no se pudo, es un favor que hizo por nuestra amistad y te require esta noche para ir a un evento—

—¿cómo que a un evento, papá?, solo seré un mueble más en esa casa— con una lágrima resbalando en su mejilla.

—hay algo que recién me entero tesoro y... no sé cómo explicarlo— rascando su nuca

—el papá de Taylor está en sus últimos días y para que él sea su heredero debe de casarse—

Marlene quedó atónita, esto no era lo que ella pensó que sería —¡¿debo casarme con él papá?!— ahora si no puedo contener

las lágrimas, ahora sí sentí como el dolor se alojó en mi pecho y como caló mi piel, en mis huesos hasta escocer mi alma, sentí ese inmenso nudo en mi garganta que no me permitió siquiera decir todo lo que había pensado.

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